LESS ERROR : load error: failed to find /home/hermandadlosmora/public_html/templates/tx_zenith/less/typography.lessLESS ERROR : load error: failed to find /home/hermandadlosmora/public_html/templates/tx_zenith/less/template.lessLESS ERROR : load error: failed to find /home/hermandadlosmora/public_html/templates/tx_zenith/less/responsive.lessLESS ERROR : load error: failed to find /home/hermandadlosmora/public_html/templates/tx_zenith/less/k2.less

Pregón D. Francisco Luis Jiménez Valverde

Pronunciado por D. Francisco Luis Jiménez Valverde
Centro Cultural Vicente Aleixadre
Alhaurín de la Torre  3 de Marzo de 2012
        
 
La luna le está diciendo al sol que llene de gracia el valle y deje que sus sueños de plata acaricien Su nombre, que encontró tierra fértil y nazarena en esta alquería de Dios, donde la espiga es pan que consagra la mañana, oración primera que levanta a sus gentes alzando la cara al cielo de su tierra, mirando la Torre frente a frente con una oración en sus labios: bendice a mi tierra, Tu que eres Nazareno, deja que llegue Tu luz desde el Romeral a los Pinos, que Tu cruz camine entre el Peñón y la Alquería, que Tu corona deje sus espinas y florezcan rosales desde Santa Amalia a Zapata, que se vista penitente la Torre y su alquería que Tu eres Dios bendito y alhaurino.
 
Bendice Señor las esquinas de la Viña que besan riendo a Platero, deja el dorado de Tu cíngulo entre la Huerta y los Jardines, acaricia con tu pelo la ermita y el Río de los Manantiales, dale tiempo al reloj para que pare tu imagen en el aire, desde el Lagar a Bellavista, desde Torresol al Cortijo. Deja que Capellanía vuelva a decir Tu nombre, que lo sepa hasta el Cordobés, que corra por la sangre de la fuente, por el viento de Carranque, por la piel del Limón, por la ermita del Alamillo, por la carita de la Virgen y sus Llanos, que Tu eres Dios y soberano, Señor del Valle y su Guadalhorce, cuando con tus potencias alcanzas la sonrisa de Cártama, cuando tus pies se plantan sobre Benalmádena y su costado, cuando tu mano acaricia a Málaga y Torremolinos, cuando tu cruz es sombra entre Alhaurín el Grande y Mijas. Deja Señor el sol en este valle donde los Reyes fueron Católicos, deja que cada herida de San Sebastián sea manantial para esta tierra, sangre de amor para sus gentes, que San Juan sea discípulo de sus calles, San Francisco, Paula para sus fachadas, Torrijos libertad para sus vecinos y cada calle un nombre, cada nombre un Alhaurín, en Alhaurín el Nazareno y en el Nazareno un pueblo, que es alba prendida en una corona nazarena, plata que brilla en resplandores de suspiros, aquí y ahora en Alhaurín de la Torre, donde se mira el cristal de los sueños para estrenar un mundo de ilusiones y sentimientos que harán vibrar la tierra.
 
 Alhaurín de la Torre, donde la tarde alarga su tiempo para volverse a soñar y encontrarse niña en la esquina del sol, mocita en la flor de la reja, madre a la altura del alba y anciana en el espejo de la noche.
 
Alhaurín de la Torre, cuando la calle se pone su traje nuevo, y en las fachadas cuelgan de plástico las trompetas, esperando que un toque de niñez sostenga la cuerda de un tambor y una ramita de palma sea la cruz que bendice nuestros corazones.
 
Alhaurín de la Torre, cuando el cielo despliega su túnica de terciopelo y la deja caer entre el valle, la baña en un Guadalhorce de pasiones y la pasea por el perfil del atardecer; cuando llena de Málaga se tiñe de noche. Cuando la luna baja a los pies de una Virgen y platea con fulgor su trono.
 
Alhaurín de la Torre, que riega su esplendor y se pone de puntillas la Concepción, para llamar a las puertas del cielo, y hacer el cielo en la tierra, porque San Sebastián encontró un caudal nazareno y llamó a San Francisco, que bajara también de los cielos, y diera nombre a los nombres.
 
Alhaurín y su Torre, aquí nace el sol de la mañana con el aire de la espiga, claro de luna llena dorada entre las manos de sus gentes, aquí lloran las oraciones y se le canta al Nazareno, aquí se coronan sus Dolores y se bendice el día nuevo, aquí se abren sus calles, los jardines y las huertas, aquí se doblan las esquinas para encontrarse la felicidad, aquí es manantial el suspiro de la vida, aquí tiene casa el Nazareno, Padre Jesús, Dios bendito, Aquí:
 
            Donde la luz del sol tiene camarín
            y "toita" la luna su alma descorre,
            Aquí siempre, donde después de Alhaurín
            su gente sueña y dice ?de la Torre?.
 
Saluda
- Saludo a quien rige los destinos espirituales de esta hermandad
 
-Exmo. Señor alcalde y concejales de esta localidad de Alhaurín de la Torre
 
- distinguidas autoridades
 
Señora Hermana Mayor y Junta de Gobierno de la Real Hermandad de Nuestro padre Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de los Dolores.
 
Hermanos de esta corporación y hermanas que con vuestra devoción alzáis las oraciones al nazareno y a su madre
 
Hermanos mayores de otras corporaciones nazarenas
 
Alhaurinos y cofrades todos.
 
Vine buscando el Paso de un Nazareno y encontré como tantas otras veces, en los renglones de mi alma, las mejores palabras para mirarle, porque cuando atardece en los sentimientos del alma, porque Alhaurín va relatando con el agua clara de sus fuentes un sueño de pasión, que sólo es en este cielo; se producirá por obra y gracia de la misma gracia un camino nazareno que abrirá las puertas de la gloria, porque nuestros sueños se harán gloria cuando bendice el Nazareno.
 
Por eso nuestra pasión caminará por los hilos de la torre, y su Paso será nuestra gloria, que no habrá quién niegue a Dios en este lugar bendito.
 
 Morao Nazareno que ofrece Su rostro, y los pliegues de Su túnica para cubrir el misterio de Su amor y con la mecida lenta de la vida alcanzará los nostálgicos sueños del ayer.
 
Nazareno a Nazareno se va derramando la cera pasionista de nuestro cielo, y una saeta es el alma que escapa entre el aire, y va desgranando la noche con un sentimiento:
 
            Dios te salve Nazareno,
            no verte se hace castigo
            pero déjame Dios del cielo
            morir siempre contigo.
 
Déjanos Tu presencia en cada esquina y fachada, déjanos sentirte cercano Padre Jesús y ser la cera que da luz a una cara de Dolores, a una niña que nos ganó el corazón. Déjanos entre un mundo que sigue lanzando saetas al aire de Tu noche, de balcón a balcón; como van pasando las primaveras en flor, como van cantándose las saetas a Tu dolor, como va llorándose la oraciones a tu Paso.
 
¡Míralo!, va Nazareno,
bendiciendo su camino
Y le cantan desde el cielo
Este es el Dios Alhaurino.
 
Este es el Dios de la pasión y éste, Su pueblo de atardeceres, flor pasionista que encuentra en el madero de la cruz la redención, cuando una túnica mueve el aire penitente y ya todo será un solo clamor, una sola mirada; porque se abrirá el cielo alhaurino y pasará el bendito Señor del aire, el sueño de vida y dulzura, la brisa eterna, el penitente de la promesa, el aire de filigrana en los pliegues de la noche, el clavel de fervores, este es vuestro Dios, el que llena vuestras almas de amor. Un rosario de pasiones por donde camine la brisa, una saeta que inunda la noche,  que rompe los velos del aire, una mirada en cada espina, un Dios del tiempo Santo que atraviesa la línea de los sentimientos, un bálsamo redentor cuando lleva su cruz, para seguir llorando su nombre, un nombre con rostro de alhaurino que cruza el puente de nuestras vidas, que vuela en el cielo de nuestra tierra, que acaricia el espejo de un cristal de valle para bendecir los días en que lo volvemos a ver. Que Tu Nazareno, eres el dulce bálsamo donde la paz de los alhaurinos duerme sus sueños. Tú que caminas entre claveles, pisando la sangre de un calvario redentor, que no habrá mejor flor para Tu pasión, ni cirio para Tu trono, ni dorado para Tus sueños, ni cielo para morir, porque caminas por la gloria bendita de Tu nombre, la que va llenando de acera en acera los sueños, la que nos ofrece su misericordia en el cáliz del Guadalhorce y se llena con el alma de sus gentes.
 
Tu eres el Nazareno, Tu el arrabal de amor que cautiva, tu el nombre que se va clavando en nuestros corazones, la luz de nuestras ilusiones, la fe de nuestras vidas, el Consuelo para nuestras lágrimas, Tú que siempre fuiste Tú, porque
 
                        Eres dulce destino
                        de quien va buscando tu luz.
                        Eres morao y alhaurino
                        y te llaman Padre Jesús.
 
Así es este bendito Nazareno que bendice vuestras vidas al lado de una madre de Dolores que acuna vuestros corazones en este mundo de Dios que muchas veces parece menos mundo, por eso vuelvo a deciros, como en otras ocasiones dije cuando se prendía mi corazón:
 
Ahora, que las estrellas del cielo van llorando su pena de estruendos y guerra, cuando el telón del firmamento es la escena de una vida que no se merece contar, y en el universo de los sentimientos hay una pena, que va desgranando su tiempo, esperando que el tiempo pase por pasar.
 
Cuando en las esquinas nos cruzamos con la muerte y no busca nuestras vidas, porque las nuestras a nadie interesa, cuando las paredes sólo son el escaparate de unas pintadas incomprensibles que los artistas sin corazón, sin nombre, sin respeto y con barbarie han ido llenando por los rostros de la ciudad, hiriéndola y matando poco a poco su cara de niña.
 
Ahora, que  la familia es una tribu deshecha, sin identidad ni valores, cuando hay otras que acunan la semilla de la unión y el futuro. Cuando la religión es un viejo cuento y una bonita historia de un hombre que fueron a crucificar, cuando María es una hierba y no un nombre de madre, cuando la cruz esconde una grieta y no un símbolo de amor.
 
Ahora, que la calle es un mundo por el que es mejor no pasar, porque sólo se cuenta lo malo, porque sólo se vive lo ajeno, porque sólo se quiere lo de los demás, porque la venganza es el padre nuestro de cada día, y el filo de una navaja el más absurdo final.
 
Cuando la tertulia muere en un segundo porque al siguiente te cuesta la vida, cuando la palabra no es rima de los sentidos, cultura de una tierra, ni bálsamo de una prosa inteligente, sino fuente de sangre que riega la intolerancia, las malas formas y va salpicando con su saliva un veneno que una y otra vez nos vuelve a matar.
 
Ahora, que no es bonito decir juventud, que suena mal convocar su espíritu, porque pululan como almas malignas, sin más propósito que el desastre, porque arremeten contra un espacio de tiempo queriendo ser más hombres que los hombres, más mujeres que las mujeres y son más desgraciados que la propia desgracia.
 
Cuando los valores de la superación por el trabajo, y la creación de una convivencia pacífica se ven alterados por el engaño  y el prestigio en detrimento de los demás, cuando la paz se compra con la moneda de la vida, porque es la única forma que quieren cobrar y sólo hay una moneda y sólo hay una vida.
 
Ahora, y por siempre ahora, le diremos a las estrellas que no dejen de brillar, que si en el cielo son infinitas, aquí en la tierra la luz de cera no dejará de alumbrar. Abriremos el telón del firmamento para contar una vida, y todas las que hagan falta relatar. Llamaremos al universo de los sentimientos, para que cuente nuestro tiempo; un tiempo que por bueno nunca tendrá que pasar.
 
Lucharemos con la inesperada muerte, combatiremos su guadaña con sentimientos nazarenos, y cegaremos las alimañas, pues sólo marcharemos cuando Dios nos quiera llamar.
 
Pintaremos con el blanco puro de nuestras almas las fachadas de la ciudad, borraremos con los guantes blancos de nuestros hábitos todo sentimiento de maldad.
 
Ahora, proclamaremos que somos familia cofrade de unión, crearemos familia y haremos familia, enarbolaremos la creencia en un Dios Nazareno que redimió nuestras vidas, y haremos notar la presencia de la Madre, por eso, no habrá suficientes coronas, ni piezas que puedan bordarse, ni bambalinas que puedan llorar, ni tronos que se puedan alzar, para decir por siempre su nombre, un nombre que esconde ayuda social, que busca y da caridad, que se ofrece a los demás, que crea y da trabajo y que no es sólo una imagen ni un falso fetichismo, que si detrás de su nombre no hubiera un propósito, al decirlo no volveríamos a llorar.
 
Ahora, tomaremos las calles dando vida y color, proclamaremos un evangelio, y no sabremos si será según Alhaurín de la Torre, pero si será según el latido de nuestros corazones, según la vida de nuestra vida, según la penitencia de nuestro camino. Salid a la calle y buscad estos nazarenos, arrimaos al sonido de los varales, porque no encontrareis afiladas navajas sino el sonido de las campanas.
 
Ahora, tomaremos la palabra y pediremos con fuerza la vida, y salpicaremos con el agua clara de la fuente de los buenos deseos a todos aquellos que quieran encontrar nuestras miradas, y unirse para levantar estos tronos que nada ni nadie puede parar, porque están hechos con las maderas del corazón, la plata del alma, los bordados del llanto, las flores de nuestra pasión y los sentimientos de todos los que un día, al nacer, después de decir Alhaurín, dijisteis Nazareno.
 
Ahora, llamaremos como antes llamamos a la juventud y le daremos el respeto de la vida, y tomarán los trapos para limpiar la suciedad del mundo, darán brillo a unos corazones ennegrecidos por el odio y el rencor, vestirán la túnica nazarena para proclamar fe y pasión, meterán el hombro en los varales de la ciudad y con su esfuerzo alzarán nuestra gloria y la suya mas allá de lo nunca imaginado.
 
Ahora, y siempre ahora nos proclamaremos nazarenos, hijos de una bahía hecha niña de vida, abriremos el telón del firmamento a golpes de campana, llenaremos el cielo de estrellas de cera y diremos que este no es cualquier firmamento, doblaremos las esquinas para encontrarnos con un palio, nos reflejaremos en las paredes de los sentimientos, nos uniremos como una gran familia cofrade, tomaremos la calle de la vida y la alameda de la ilusión, se escucharán nuestras plegarias de paz, se verá nuestra juventud en cada momento y en cada cara, porque ahora y sólo ahora:
 
                       
                        Se abrirá nuestra pasión
                        Con túnica de estreno;
                        que la paz viene en un galeón
                        y es alhaurino y Nazareno.
 
Así somos y seremos, nazarenos por Dios y María. Y a María, a la Madre, le traigo un palio de oro para sus Dolores. Déjate mirar en un cielo de brillos, que puntada a puntada para Ti se bordaron los luceros, déjate acariciar por el zetillo del torzal que se bordó para Tu consuelo, que el brillo del oro liso sea espejo para la cera y que Tú seas la primera que en Alhaurín lleva el firmamento ?bordao? de estrellas. Deja que el canutillo sea montaña entre las piezas y la gloria un universo donde se mira Tu realeza. Deja que brille la hojilla para decirles a todos dónde está la chiquilla que fue Madre por su amargura. Deja girada la cartulina y sus puntadas escondidas, que el ?perfilao? dibuje tu cielo, que tiemble entre el fuego la rosquilla, que la hermandad cruce su escudo, que Alhaurín alce su Torre entre olivos, que te traigo de oro el telón del infinito como el poema que enaltecía a la madre:
 
Tú eres tú y no eres ninguna
Comparación de otra cosa.
No vale decirte rosa,
No sirve decirte luna.
No hay par en ti con alguna
Verdad, por bella que sea.
Y no hay ojo que no vea
En ti la flor y la luz.
Tú, la Madre de Jesús,
Por siempre bendita sea
 
            José Luis Estrada
 
 
Hoy vengo para cruzar un puente de oro que besa dos orillas hermanas y sentir que al relente llega la voz de nuestro faro, que quiso ser señorita de luz entre una ola y se arregló de cal y salitre para que le dijeran farola, guía que se alza en la escollera y al otro lado del puente quiso mirar a una torre de ladrillo inmaculado, de azucena perenne, vigía de un cielo andaluz que dibuja con su pincel el sueño de la cruz, 
 
Hoy quiero cruzar un puente de palio y oro, un sueño que junto a su morao nazareno sea bandera que acaricia los aires de esta tierra, negro luto para un paño de gloria, un lienzo que sigue diciendo al viento soñado, que aunque mil veces se muera, por mil veces dirán que Tus Dolores no los han dejado. 
 
Hoy quiero cruzar un puente de palio y oro donde se miran los espejos del río y navegar contracorriente para cumplir el desafio de decirle a la gente que ningún odio hay cuando de uno y otro lao no sabemos queríos, y la zambra suena igual y es igual el quejio y es blanca de sal y verde la misma madre que a las dos a parío.
           
Hoy quiero nazareno cruzar un puente de dulces espinas y vestir con la mantilla el vuelo de tus Dolores, mientras acaricio el pañuelo de una madre de luto. Y si cruzar pudiera dejadme ser el brillo que encuentra en la promesa de un rostrillo su condena, quedarse como tela junto a las mejillas de Tu pena.
 
Hoy quiero cruzar un puente y ser el alfarero que une los barros de una y otra orilla o tejer con mis manos de oro la filigrana, hoy quiero sentiros cercanos en la fragua de los latidos del corazón, la que construye los caminos entre dos tierras hermanas. Hoy vengo por tus Dolores a cubrir de oro el cielo, a rezar entre la plata de tu trono, a ser el pañuelo que musita en tu mano, la lágrima que cae al rostrillo, el brillo de tu peana, la lágrima de la cera que por Ti en primavera muere siempre a tu vera, para decirte
 
            Hoy traigo a Tu rostrillo
            el arte de los bordadores
            un cielo lleno de brillo
            para Tu nombre Dolores.
 
Me llamasteis cuando bordaba un palio  de sueños y os dije que vendría, que os diría como es el Nazareno y como lloran Sus Dolores, pero antes de marcharme, dejad que suene mi palabra de corneta, aquellas que guardan el secreto del sonido de vuestra hermandad, para dejaros un último suspiro. Las cornetas llaman a la tarde y el viento es un pentagrama morao con lágrimas de sentimientos. La brisa está llena de recuerdos y la túnica espera su anhelo. Yo no sé por qué calles pasas, pero sé que tus dorados son de las curvas el aire, cuando caminas y vuelves, y tu recuerdo regresa por la esquina de Cantarranas, donde Málaga te espera para ver entre los bucles de tu pelo la verdadera cara del Nazareno, que te lloran en Chorrillo con pétalos de amor eterno, que te esperan en San Sebastian los angelitos del cielo, que te espera la cruz que guió  nuestros destinos penitentes, cada bastón que se derramaba entre las manos de tu gente, cada túnica guardada en la memoria de ser morao, cada escapulario del alma como oración en el pecho, cada rosario de cuentas que deshoja Tu nombre, cada paño de bocina que por los rincones se esconde para verte pasar, cada brillo de la plata, cada cirial y  cada maza, cada marcha que te llama, cada metal del varal con el que se hacen los sueños y los dorados del trono y la talla que en el te alaba, cada tulipa de luz y su cristal de cobijo, cada arbotante que espera que vuelva a nacer la primavera, para recorrer el bordado que en Tu túnica reza, para subir a tu pelo y quedarse en tu corona, para escalar tus potencias, para arrimarse a la cruz y a sus dorados destellos, para decir que eres Tú el único destino, de Alhaurín el camino que cruza el valle y el Señor de cada calle. Y todo por Ti Nazareno, porque aunque las tinieblas cubrirán los sentimientos de este cielo, y la muerte sea un suspiro de cruz que ha quedado engarzado en las miradas del aire, que nos va llegando con las cuentas del tiempo pasado y se van clavando en nuestros corazones, siempre estás Tu Nazareno.
 
Aunque los corazones no  desciendan de la luz que mima la muerte a orillas de la bahía, y en un natural doloroso se llene el parque de silencios siempre estás Tu Nazareno.
 
 Aunque nuestras lágrimas no amortajaran a la ciudad del paraíso, y no tomaran una flor de llanto y  azucena como Madre de nuestros sueños, para subirla a un Monte donde  sus lágrimas son Calvario, siempre estás Tu Nazareno
 
Aunque no caminen tristes nuestros sentimientos por la ciudad de Dios,  doblando las esquinas por la calle de María, trasladando su cuerpo para que Alhaurín lo duerma, y aunque  el sueño de una saeta de soledad no lanzará sus quejíos  infinitos siempre estás Tu Nazareno.
 
Esta es la tierra alhaurina, aquí bendice Dios una y otra vez mientras exista un solo alhaurino, mientras Su amor pase entre los arbotantes y se nos ofrezca como mirada redentora.
 
Aquí está nuestra gloria, aquí nuestro sueño y alianza, aquí El Alhaurín de Dios, que después del llanto siempre existes Tu Nazareno,  porque
 
            Cruza tu mano el viento
            y un angelito que dice:
            Llora el cielo su lamento
            Cuando el Nazareno lo bendice.
LESS ERROR : load error: failed to find /home/hermandadlosmora/public_html/templates/tx_zenith/less/styles/blue.lessLESS ERROR : load error: failed to find /home/hermandadlosmora/public_html/templates/tx_zenith/less/styles/green.lessLESS ERROR : load error: failed to find /home/hermandadlosmora/public_html/templates/tx_zenith/less/styles/orange.lessLESS ERROR : load error: failed to find /home/hermandadlosmora/public_html/templates/tx_zenith/less/styles/purple.less