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Pregón D. Manuel Molina Gálvez

XXV Pregón
 
Texto del pregón de Manuel Molina Gálvez.
6 de marzo de 2010
Con la venia de Nuestro Padre Jesús Nazareno del Paso
y de su Bendita Madre Nuestra Señora de los Dolores.
 
-Señor Alcalde.
-Dignísimas Autoridades.
-Hermano Mayor de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno del Paso y Nuestra Señora de los Dolores y demás hermanos ?Moraos?.
-Hermanos Mayores y cofrades hermanos de los Verdes y La Pollinica.
-Vecinos y Amigos de Alhaurín de la Torre.
 
Sean mis primeras palabras, de sincero agradecimiento para todas aquellas personas responsables de que hoy me encuentre aquí ante ustedes convertido en pregonero. Su gran valentía... solo se ha visto superada por mi enorme temeridad.
 
Una temeridad, que me movió a aceptar la propuesta de ser vuestro pregonero, y que me va a permitir ?entregaros? en éstas breves palabras parte de mis sentimientos, de mis vivencias, conocimientos y emociones. Cambiando para ello mi cotidiano mundo de silencios, libros e investigaciones, por el mundo de la oratoria.
 
No obstante, desde el cariño que os tengo y que percibo es recíproco; desde el prestigio que habéis sabido dotar al hecho de ser pregonero de los Moraos y ser continuador de todos mis ilustres antecesores como pregoneros de vuestra añeja y prestigiosa Salida Procesional del Jueves Santo; desde la ilusión que me hace vivir un capítulo más y un acto más, de ésta Semana Santa Malagueña que todos vivimos todo el año... acepto el reto de pregonaros, esperando ser digno de tanto honor, y esperando ?si no es así- vuestro cariño, paciencia e indulgencia.
 
Y muchas gracias a mi presentador José Manuel de Molina ?qué bonito apellido ese-, por las cariñosas palabras con las que tan amablemente me ha dibujado ante ustedes.
 
Sobre todo, porque como en éste caso- vengo a anunciaros algo más que las cualidades y maravillas de vuestro desfile penitencial. Vengo a pregonaros más de 400 años de historia: la vuestra, que es la nuestra; y vengo a decirle cosas de ése Hijo de Dios Nazareno que un mal día crucificamos en el Gólgota, y de su Bendita Madre traspasada de Dolor ante tamaña injusticia.
Porque hoy, me habéis concedido el honor de ser la voz del Jueves Santo Alhaurino. Vuestro día grande. Un día Santo y una Estación Penitencial, que reúne en sí misma, no un mucho -sino un todo- también de religiosidad. Una religiosidad basada en la devoción a los Sagrados Titulares de ésta Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Los Pasos y Nuestra Señora de los Dolores que concentra, aglutina y canaliza vuestra fe.
 
Desde la humilde tribuna que es mi voz, reclamo alto y claro para Alhaurín de la Torre, y para éste acto litúrgico y religioso, que reciba todo el apoyo de cuantas instituciones oficiales y administrativas existan en la Villa, especialmente, en este año que se cumplen ya 25 años que comenzasteis vuestra noble historia pregonera.
 
En este mundo actual, donde los cristianos en general y los cofrades en particular, tenemos que soportar las críticas o incomprensión interesada de no pocas instituciones o partidos políticos acerca de nuestras convicciones, los cristianos tenemos que hacer gala ?más que nunca- de coherencia y templanza.
 
Donde los demás pongan agudos y afilados comentarios a nuestras creencias?, pongamos nosotros mesura e inteligencia.
 
Donde los demás expongan argumentos ideológicos equívocos ?aunque respetables- sobre nuestra actividad?, pongamos nosotros los cofrades templanza y trabajo.
 
Cuando los demás nos nieguen el espacio que naturalmente nos corresponde en la calle de todos?, nosotros pongamos trabajo por los más desfavorecidos de nuestro entorno.
 
A los que critican nuestros refulgentes dorados de tronos y bordados, contestemos en silencio con nuestra fe en la palabra de Cristo. Ellos no son culpables? de quedarse solo en lo superficial: sólo pueden ver los brillos de esos dorados.
 
Nosotros los cristianos.., sabemos que detrás de esos brillos y reflejos dorados, se esconde una tradición artística de siglos profundamente arraigada en nuestro pueblo. Sabemos que detrás de esos supuestos ?lujos?, se evidencia una incontestable motivación religiosa no siempre bien explicada ni entendida.
 
Es cierto que los cofrades tenemos muchos defectos? ¡Quién no!
 
Pero también es cierto que con nuestra actividad, hemos sido garantizadores de artesanías y trabajos en la talla, el bordado, la imaginería, la cerería, y otros, que ?sin nosotros- se habrían perdido hace ya mucho tiempo. ¡Que le pregunten a un carpintero tallador de tronos? si está a favor de La Semana Santa?!¡Que le pregunten a un bordador de mantos y sayas, qué opina sobre la Semana Santa?!¡Que les pregunten a los comerciantes y hosteleros si están a favor o en contra?, de tener las calles llenas de gente viendo procesiones..!
 
Aunque quien sabe? igual hay alguno que prefiera que se sustituyan ?por ejemplo?- por una Fiesta laicista a la Naturaleza o en Defensa del Cambio Climático?. Ahora tan de moda.
 
Hoy vengo... no a enamoraros con una ensoñadora y bien aprendida lección de declamación poética, ni de demagogia cofrade. Tampoco deseo convertir mi intervención en un remedo insufrible de clase magistral de historia.
 
Vengo, a deciros a vosotros... cofrades y vecinos, de cofrade a cofrade, de malagueño a malagueño, un buen montón de opiniones, pareceres y preocupaciones surgidas en éste cristiano de a pié, cofrade hasta la médula, que quiere compartir con sus hermanos sus emociones y reflexiones más íntimas. Como dice el Padre Zurita: ?Los cofrades... a lo nuestro?.
 
En un piropo continuo.
En una loa enlazada.
En una cadena de emociones.
En un canto encadenado
En un discurso imperfecto, pero lleno de fe.
 
¡Hermanos de Los Moraos!: sois -por derecho propio- unos de los representantes más genuinos del mundo de la Semana Santa Alhaurina. Decir Moraos en Alhaurín, es decir esencia de vida encerrada en palpitantes sentires. Decir Moraos en Alhaurín... es saborear una dulce tradición de 400 años de historia acumulada y trabajo esforzado en el campo.
 
Decir Moraos en Alhaurín, es ser un entendido en la tradición, en el amor a la tierra, y es ser también el mejor embajador que vuestra Villa a tenido allende nuestras fronteras, cuando aquí no existía ni la Costa del Sol, ni el turismo, ni cuando Málaga casi ni existía, y sólo era conocida por la labor de agricultores, bodegueros y exportadores.
 
Con vuestra común tarea evangelizadora, no sólo conseguisteis poner a Alhaurín en el mapa... sino, que la habéis hecho presente gracias a vuestro trabajo, a vuestro esfuerzo, y a vuestro sudor. ¡Ya es hora de que se nos reconozcan a los cofrades nuestros méritos! ¡Y ya es hora de que los demás os entreguen a vosotros hermanos que sois ?llama bendita de devociones cristianas?, el reconocimiento de haber sido un pilar fundamental -¡¡¡Fundamental!!!- en su desarrollo  y riqueza!
 
Queridos Hermanos ?Moraos? de Alhaurín de La Torre?:
¿Por qué salimos en procesión cada Jueves Santo?
¿Sólo porque lo dictamina la tradición familiar?
¿Porque lo demanda la historia?
¿Porque nos toca ir de fiesta bajo un capirote o un varal?
 
No queridos hermanos en Cristo. Salimos a renovar nuestra fe dando testimonio. Dando ejemplo. Todo un cortejo penitencial que forma un solo corazón henchido de orgullo y rebosante de historia, tradición y devoción a Dios.
 
Esbozado entre melismas sonoros de Bandas de Cornetas y Tambores. Entrelazado de cantos guerrero legionarios y esbeltos capirotes morados y negros. Tejido entre los fragantes aromas del incienso y suave olor a cera quemada.
 
¿Cuántos siglos os contemplan desde que en el XVIII establecisteis, los estadios iniciales de vuestra bendita existencia?... ¿Cuántos acontecimientos y avatarares han jalonado vuestra reciente historia? ¿Cuántos Cultos, Jubileos y Procesiones realizadas en comunión con vuestro pueblo?... ¿Cuántos estipendios, sufragios, enterramientos y caridades nacidas de vuestra generosidad... y salida de vuestras arcas?
 
  Esos, y muchos otros quehaceres, han jalonado el transcurrir de los Moraos en Alhaurín de la Torre. Esas?, y muchas otras?, han sido las páginas históricas escritas por vuestros antecesores. Demasiadas para  que caigan en saco roto. Demasiadas... para que no sigáis luchando día a día, por mantener y preservar la que ?bajo mi punto de vista- es una de las  personalidades de mayor y rancio abolengo dentro del concierto procesionista alhaurino.    
 
Hacéis muy bien, si además de oír?, escucháis atentamente los siempre sabios consejos que os dediquen los directores espirituales y el pastor de nuestra maternal Madre Iglesia don Jesús Catalá. Porque su sabiduría acumulada de siglos de experiencia, suelen llevarnos por el mejor camino posible en éste mundo de desatadas pasiones y enérgicos sentimientos.
 
Todos sabemos que ser cofrade ?morao? es algo más que acudir a la estación penitencial. Y debe ser algo más que abonar una cuota, colgarse una medalla, o acudir a unos cultos. El buen cofrade ?morao? ?queridos hermanos-, es aquél que sólo trabaja día a día, por y para sus Sagrado Titulares. Mirando siempre adelante.
 
Con la mirada franca y el corazón abierto. Perdonándolo todo. Olvidándolo todo. Desde el varal. Desde debajo de un capirote con vela en mano. Desde la agotadora e ingrata albacería, hasta la extenuante secretaría, pasando por el más relevante de los cargos de la Junta de Gobierno. Siendo todos... sólo uno.
 
Lleváis a vuestras espaldas ?queridos hermanos ?Moraos?- varias generaciones de vida cofrade en Hermandad. Y el tiempo -estimados hermanos- es de lo más valioso que nos pueden conceder. De ahí la enorme responsabilidad de aquellos que rigen en estos momentos los destinos de la Cofradía.
 
Pero es que además... la vuestra no ha sido una cofradía más en la historia de Alhaurín. Desde vuestra fusión a mediados del siglo XX, ?Los Moraos? han gozado siempre del favor de su pueblo, y se ha sabido revestir de porte, donaire y señorío.
 
A las pruebas históricas me remito, cuando se hace mención de la cantidad y calidad de personas importantes y personajes, que han jalonado vuestra existencia. Y al riquísimo equipaje histórico y documental que habéis aportado a ésta Villa de Alhaurín de la Torre.
 
Y todo ello puede llegar a ser una pesada carga. Pero todos los cofrades sabemos, que una carga compartida por muy pesada que sea... se hace llevadera. Que tal como llevamos -hombro con hombro- a nuestros Sagrados Titulares por nuestras calles... también podemos llevar ?y podéis llevar- con la misma facilidad no exenta de sacrificio, el pesado trono de nuestras corporaciones. A paso marinero lento... pero seguro. Tal como nos enseñaron nuestros mayores, y que se ha convertido en unos de los signos más personales de nuestra Semana Mayor.    
 
En el seno de vuestra hermandad... agricultores, ganaderos, braceros, distribuidores, comerciantes y cofrades habéis labrado juntos una historia salpicada de errores y aciertos. De encuentros y desencuentros. De alegrías y de penas. De fases de esplendor y otras de crisis. De buenos... y malos momentos.
 
Una historia como lo que sois: una familia. Y como tal familia, estáis sujetos -como cualquier otra- a los caprichos del destino. Que dice un sabio refrán popular: nadie sabe andar mejor, que aquel que ha tropezado varias veces.
 
Pero también sois una familia morada que tiene un elemento en común a todos. Una especie de cepa madre de la que nace y se desarrolla todo vuestro sentido y toda vuestra actividad: y es la fe en Jesucristo Nuestro Señor. Un Hijo de Dios bajo la advocación de un Nazareno martirizado y doliente que va camino de su muerte, entre la tupida parra de vuestras devociones. Él, ha sido, es, y seguirá siendo... el centro de todo. El motor de todo. La causa de todo. A Él, y sólo a Él os debéis. A Él, y a su Bendita Madre. Así es?, y así debe serlo. El resto... son pequeñeces.
 
Unidos todos bajo el dorado sol malagueño que junto con la tierra es el alma de nuestros campos... como unidos estáis cuando recibís su bendita bendición en la Plaza de San Sebastián, convertida por su Gracia, en templo recogedor de intensas e inexplicables emociones.
 
Por entre las lágrimas de vuestras emociones, le ofrecéis vida?, nacida de esta tierra a la que todos amamos apasionadamente. Les entregáis simbólicamente -a modo de ofrendas- el producto de vuestro esfuerzo y labor de todo un año. En definitiva, venís a traerles... a entregarles... vuestra propia existencia.
 
Unos, lo haréis agradeciendo el haber sido escuchadas vuestras súplicas. Otros, rogaréis para una buena próxima cosecha. Y otros, pediréis por vuestros hijos, por vuestros familiares, o por la buena marcha de la Hermandad.
 
Pero ¿sabéis?, Lo importante... lo verdaderamente importante, es que todas vuestras miradas, oraciones y súplicas se dirigen a un sólo punto: a la bendita y dolorida mano que os bendice en un movimiento pausado y simbólico recogedor de vuestras devociones.
 
Porque Él nunca falla. Siempre está... cuando buscársele quiere. Como un faro en el mar de pinos mecidos al viento en la falda de Jabalcuza. Como una cálida luz que todo lo alumbra y abarca. Como un corazón rebosante de amor y humildad, que nunca se agota de entregarse a los que solícitos lo demandan. Como una llave maestra que abre de par en par todos los sagrarios y corazones...
 
¡Cofrades Moraos!..
 
¡Alzo mi voz... para pregonar -desde lo más profundo de mi fe- que algo grande se aproxima! ¡Preparar vuestras mejores galas para recibir y celebrar que el Dios hecho Hombre por nosotros, viene a bendecirnos y a llevarnos por el camino de la salvación!
 
¡Alzo mi voz... para pregonar alto y claro a toda Alhaurín, que por la Gracia de Dios, dentro de sólo unos días?, contemplaremos envuelta en formas barrocas, la mayor expresión de religiosidad nacida de un pueblo que conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección, de Nuestro Señor Jesucristo!
 
¡Salgamos a la calle a mostrar sin remilgos nuestra fe en Dios!
 
¡Extraigamos de Su Pasión, lo que Cristo nos ofrece de enseñanza y tomemos el amor que Él nos entrega tan espléndidamente!
 
¡Hermanos de Nuestro Padre Jesús Nazareno de los Pasos y Nuestra Señora de los Dolores!
¡Dispongámonos a la tarea!
 
Y en cuanto a Ti, Dulce y Bendito Padre Jesús...
Maestro de maestros...
 
 
¡Tú que todo lo puedes!
¡Tú que recolectas y vendimias la fe de tus hijos...!
¡Tú que un día de 1949 naciste de la malagueña gubia de Pedro Pérez Hidalgo para gloria y orgullo nuestro y de Málaga...!
 
Sigue siendo nuestra Llave Maestra que todo lo abre y puede?, como abres la Plaza de La Concepción cada Jueves Santo.
 
Sigue siendo la Luz que alumbra el pedregoso camino de tus hijos... y sendero de fe y vida cimentada sobre el amor de tus cofrades.
 
Que el martillo de tus mayordomos, sea eterno sonido que te lleve y conduzca hasta nuestros corazones en el encuentro de la Plaza de San Sebastián.
 
Que Tu trono barroco sea brillante Ascua de luz maestra sobre la que portar Tu Divina Efigie por las estrechuras de la calle ?Chorrillo?.
 
Que tus faroles sean Candelas de amor que iluminen Tu Sagrado Rostro en la ?curva de Cantarranas?.
 
¡Bendice a estos cristianos que queremos ser como Tú, y nunca lo conseguimos!
 
¡Bendice y mantén siempre viva, la cosecha de nuestras más antiguas tradiciones convertidas en llamas de fe, amor, y devoción!
 
¡Concédenos la gracia de poder llevarte sobre nuestros hombros cada Jueves Santo, como muestra de nuestro amor a Ti!
 
¡Que Tu Cruz la hagamos nuestra, y el símbolo de Tu sacrificio sea para nosotros símbolo de unión entre hermanos!
 
El próximo Jueves Santo -si Tú quieres- cuando camine bajo mi capirote misericordioso en el cortejo penitencial de mi Señor de la Misericordia y mi Virgen del Gran Poder... no podré verte, pero... me acordaré de Ti. Me acordaré en mis oraciones? que también Tú nos abriste el camino de la Salvación Eterna, tal como nos abres el camino del Jueves Santo por las calles alhaurinas. Espigado. Erguido. Sosegado... y herido.
 
 
Herido por la sinrazón de nuestras culpas. Dolido, por el pecado del hombre. Condenado por la ciega injusticia humana, incapaz de comprender la enorme grandeza de Tu espíritu. Dañado, pero no solo... en tu camino de ida y vuelta a la Parroquia de San Sebastián. Que para eso? la marea morada y blanca te acompaña. Te sostiene y Te lleva. Al hombro?. Con su respetuoso silencio?. Con sus contenidas emociones y orgullos?. Con sus oraciones y esfuerzos.
 
Y no vas Solo porque -además-, siempre tras de Ti va Tu Madre. Nuestra Señora de los Dolores. Tus dolores. Los Dolores de todos los Moraos de Alhaurín de la Torre, y los Dolores de todos los que en Ti creemos. La Madre que nunca desmayó en Tu sostenimiento, ni en el nuestro. La Madre amantísima y guapa de verdad, que nos transmitió todo el dolor y el amor posibles, y nos enseñó el recto camino que Tú trazaste. 
 
Y a ti Señora... Decirte quisiera lo que mi corazón me dicta. Decirte quisiera y hablarte... de lo que Tú significas y representas para tus bienaventurados hijos. Decirte quisiera... lo que no sé explicarte sólo con humanas palabras.
 
Cofrade mariano por tradición, devoción y convicción, siempre te he visto Señora -Divino seno femenino- recogida y doliente, y como la mejor muestra de amor que concibiera el ser humano. Amor infinito y paciente, que -aunque traspasada de dolor-, supo estar -en su íntima soledad-, acompañando a su Divino Hijo hasta el último momento de su martirio.
 
Eres... Señora... la representación más viva que conozco del Amor de Madre, convertido en Río de fe por Tu Gracia, y derramado sobre todos los que en ti creemos, como la mejor mediadora y salvadora ante Tu Hijo.
 
Que tus portadores nos sigan dando ejemplo cada Jueves Santo, de cómo se ama a la Madre de Dios, sobre el apoyo dolorido de sus hombros. Que nos sigan cautivando de emoción, haciendo grande... ¡muy grande!, el  trono de plata sobre el que te portan.
  
¡Que buenos pies te llevan por las calles? Divina Señora de Alhaurín?!
 
¡Que fuertes hombros te portan?!
¿Qué fuertes manos te elevan?!
¡Portadores?. Hombres de trono!
 
¡Mecedlos, por Dios, mecedlos?
frente a frente colocaos!
¡A esa Madre Dolorosa?
y a su Hijo ?condenao??!
 
¡Portadores? Hombres de Trono!
¡No importa que estéis cansados..!
¡Subidlos cerca del cielo?
para que sean ?aclamaos?!
 
¡Que el  blanco dulcísimo de tus mejillas, se confunda con la tierna mirada de Tus ojos en calle Málaga!
 
¡Que tu manto nos arrope y proteja a todos en calle Álamos, de nuestras propias ambiciones...!
 
¡Que cada lágrima tuya, sea para nosotros fuente de salud que todo lo cura en la triunfante calle Mesones!
 
¡Que tus dulces manos, sean sostenedoras de todas nuestras culpas!
 
¡Que el aroma divino de tu incienso y cera, sea el aroma que desprendan los piropos y saetas a ti dirigidos!
 
¡Que tu corazón traspasado sea maestro de amor eterno, y promesa de salvación!
 
¡Que el aliento seco de tus divinos labios, sea nuestro aliento de esperanza!
 
¡Tú?, Divina Señora, al igual que tu Hijo, también vendimias la cosecha de nuestras devociones...!
 
¡Tú?, Reina Morada, que tanto emocionas a Tu Alhaurín del alma cada Jueves Santo, con tu recogida y enorme belleza llena de ternura y dolor...!
 
¡Tú, Madre de Dios vecina de San Sebastián, que por entre el amor cristiano y el mimo de tus cofrades, iluminas las tinieblas de nuestros dolores... como el farol alumbra las penumbras de nuestras sierras...!
 
¡Bendice también Tú Señora, a este pueblo tuyo que te reza y aclama ?como Reina y Salvadora!
 
Éste año, si Dios quiere, también estaré de ti. En la lejanía. Pero con mi corazón muy cercano a ti. Tan cerca como lo tengo de mi Señor de la Misericordia y Virgen del Gran Poder, que alumbran e iluminan el sendero de mi vida y de mi familia. Y dirigiré mi plegaria a Ti, Señora..., con una íntima oración por mis hermanos moraos, que me hicieron el honor de hacerme Tu pregonero.
 
Nunca posiblemente, consiga agradeceros lo bastante el alto honor con el que me habéis investido, en este año en que se cumplen 25 años de pregones morados. Nunca posiblemente, consiga olvidar éste momento, ni la emoción que me embarga, ni los recuerdos y sentimientos que en mí suscita, y que -a buen seguro- quedarán grabados para siempre en mi memoria. Que Dios y Nuestra Señora os bendigan por todo ello.
 
Me hicisteis pregonero... y he pregonado lo salido del alma. Me llamasteis para anunciaros la llegada del Jueves Santo, y ya está anunciado. Mi misión ésta noche aquí -por lo tanto- está casi cumplida.
 
Solo me queda pronunciar -en éste digno oficio de anunciar lo que todos sabemos- una palabra que encierra en sí misma todo el agradecimiento del que soy capaz de sentir: Gracias.
 
Por pensar en mí.
Por estar aquí.
Por haberme escuchado con tanto cariño... y por ser como sois...
A los pies de Nuestro Padre Jesús Nazareno de los Pasos, y de Nuestra Señora de los Dolores... os deseo a todos...
 
¡Que la cosecha de fe en vuestra vida cofrade os sea próspera... y que con la ayuda de vuestros Sagrados Titulares? os genere el próximo Jueves Santo, el mejor de los desfiles penitenciales!
 
¡Hermanos moraos?!
 
Gritad conmigo para que lo oigan en los cuatro puntos cardinales de esta hermosa villa de Alhaurín de la Torre:
 
¡Viva Nuestro Padre Jesús?!
¡Viva Nuestra Señora de los Dolores?!
¡Viva la Cofradía de Los Moraos?!
 
MUCHAS GRACIAS.
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