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Pregón D. Juan Prados Rodríguez

REAL HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESUS NAZARENO DEL PASO Y MARÍA SANTÍSIMA DE LOS DOLORES.
 
          SEMANA SANTA DEL AÑO 2008
          PREGÓN DE LOS MORAOS.
          PREGONERO: JUAN PRADOS RODRÍGUEZ
 
 
     Ilmo. Sr. Alcalde; Señores y Señoras miembros de la Corporación Municipal; Hermanos Mayores de las distintas cofradías; Representaciones de Peñas y Colectivos Sociales y culturales; Pregoneros y Pregoneras que me han precedido por esta Tribuna; Profesionales de los medios informativos que dan cobertura al acto; Cofrades y no Cofrades:
 
     Bienvenidos y bien hallados seamos todos, con un afectuoso saludo para Mari Carmen y José Antonio, un matrimonio proveniente de la Axarquía Veleña, que atraídos por las referencias de este fervoroso evento, nos honran con su presencia.
 
     Sean mis primeras palabras de agradecimiento a la Junta de Gobierno de esta Real Hermandad por mi designación como Pregonero en la inminente Semana de Pasión del recién estrenado 2008.
 
     Designación que a más del honor que se me dispensa debo decirlo, me reporta cierta preocupación toda vez que al menos hasta hoy en la práctica, que no espiritualmente, he permanecido al margen de las actividades cofrades y por ende de sus entresijos semanasanteros.
     De ahí que mi pregón, probablemente, carezca de las vibraciones que les son comunes a un evento de tanta y profunda trascendencia como éste que hoy me ha tocado cumplimentar.
 
     Un inconveniente, digo, que realmente me presiona si bien no es menos cierto que sus efectos aminoran, en contraposición con las entrañables relaciones que mantengo con muchos Moraos, de reconocida solvencia, más el respeto que me inspira la generalidad de los Hermanos Cofrades entre los que cuenta, ¡faltaría más! una nieta mía.
 
     No obstante, puedo asegurar ¡categóricamente! que esa ?supuesta? desatención jamás ha sido menoscabo ni se corresponde con mi actitud, decididamente participativa con los devenires semanasanteros. Es decir: que sin ser cofrade militante, siempre, y de todas a todas, he sido útil y consecuente con tales actividades.
 
     Me explico: A lo largo de los años, en base a mis deberes profesionales en el ámbito de la función pública, mucho tuve que ver en los operativos de Semana Santa en Málaga-Capital, circunstancia que me obligaba contactar, con relativa frecuencia, con la propia Agrupación de Cofradías, obviamente con los Hermanos Mayores y curiosamente con otros ?personajes influyentes? que haberlos haylos, cuasi siempre, en las trastiendas de las Hermandades.
 
     Una insólita experiencia que me brindó la oportunidad de conocer in situ, y a fondo, el por qué de determinadas actitudes que dicen bastante del espíritu solidario imperante en el meollo de las Cofradías.
 
     Y es que el Universo Cofrade, queridos amigos y amigas, está impregnado de la contagiosa virtualidad, ¡bendita regla de oro!, de aunar voluntades, limar asperezas y de reconciliar los más opuestos y discrepantes criterios personales.
 
     Ya, tras lo dicho, nos adentramos en las particularidades y ambiente procesional de esta Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de los Dolores, el glorioso binomio de la cristiandad que tantas pasiones y esperanzas despiertan.
 
     Sin incurrir en repeticiones con fechas y datos lejanos en el tiempo que desde luego ya han sido comentados con reiterada suficiencia, pretendo darle a mi pregón, ¡ojalá lo consiga!, un aire coloquial, actualizado, intimista y, a ser posible, fraternal que conecte en positivo con todas las sensibilidades.
 
     Y lo voy a iniciar, porque merece muy mucho la pena, con una referencia, la mar de gratificante, que dio lugar a mi primer contacto, serio y fructífero con los Moraos de mi pueblo.
 
     Aconteció que en las proximidades de la Semana de Pasión del año 1977: Recibí en mi despacho la visita, sorprendente por inesperada, del entonces Hermano Mayor de la Hermandad Francisco Ruiz Alcázar.
 
     Su objetivo, lógicamente al albur del resultado que pudiese sobrevenir, no era otro que plantearme con todo realismo y crudeza el delicado estado económico que padecía la Cofradía, de tal manera, decía que de no remediarse la situación malos vientos podrían correr para poder contar, siquiera, con los mínimos aportes y medios complementarios que diesen prestancia y brillantez al próximo desfile procesional de sus sagrados titulares.
 
     A la vista de su preocupación, que la hice mía, porque estaba de por medio el nombre de mi Alhaurín de la Torre, me fue imposible reaccionar de otra manera y le prometí, de súbito, que contase conmigo en la medida de mis posibilidades.
 
     Y así las cosas, en la esperada, con preocupación noche del Jueves Santo, como una ventolera de felicidad, hizo su aparición el ansiado remedio y los moraos, complacidos y jubilosos hicieron su procesión al completo, con banda de cornetas y tambores más otros acompañamientos y representaciones para ellos absolutamente inesperados.
 
     Después, como consecuencia de esta inimaginable ?carambola?, la hermandad tuvo la gentileza de concederme esta insignia de oro que con orgullo luzco en mi solapa. Imposición que hizo efectiva el ex hermano mayor, Manuel López Luque en un acto emotivo, de los que dejan imborrables recuerdos.
 
     Hoy, aquí y ahora, rememorando aquélla entrevista, quiero agradecerte, amigo Paco, la oportunidad que me diste para servir a nuestro pueblo, a su gente y a las cosas importantes que les dan prestigio y notoriedad, como es su brillante Semana Santa.
 
     Yo estoy convencido, sin la menor duda, de que la grandeza de esta Hermandad está cimentada sobre las bases del gran capital humano que la sostiene y sustenta.
 
     Hombres y mujeres, ¡mujeres y hombres! que rivalizan en el empeño del ¡cuánto más mejor! en cuyo compromiso brilla con luz propia la cohesionada rama femenina.
 
     Una rama femenina, tesonera y eficaz en aras del engrandecimiento y estabilidad económica de la Hermandad de sus amores, identificada ¡también! por el glorioso sustantivo de los Moraos, que refuerza con creces su popularidad dentro y fuera del entorno por donde pastorea el rebaño de su entusiasta y seguidora Grey.
 
     Efectivamente, ellas y ellos todos a una, en polivalentes entendimientos, han sido los artífices que han hecho posible esa bien articulada funcionalidad Orgánica-Administrativa que de muchas maneras dan versatilidad y contenidos a sus felices iniciativas.
 
     Son bastantes los detalles a enumerar que darían preponderancia a esta histórica Hermandad. Valga pues, como botón de muestra, la revista editada en el 50 Aniversario de Nuestro Padre Jesús.
 
     Un lujo Literario-Espiritual, donde sobresale, por su calidad, un poema romanceado que Salvador Benítez dedica al Rey de Reyes ¡tela marinera!
 
     Modestamente, yo también tuve el honor de participar en ella con un poema y un artículo que, a modo de invocación, lo remataban las siguientes estrofas:
 
                  Sea mi Alhaurín de la Torre
                  Tu morada sempiterna,
                  Sea tu canción monocorde
 
                  Sea tu solaz, sean tus voces,
                  Tu más noble ejecutoria:
                   Sea el rincón de los dioses
 
                   Sea tu amor, sean tus leyes,
                   Sea tu verdad resoluta,
                   Sea santuario de bienes.
 
                   Sea tu color el violeta,
                   Con convicción absoluta,
                   ¡un sentimiento que aprieta?..
 
     Y la modélica Casa-Hermandad, los invidentes la intuyen?¡y la celebran!: una antojadiza construcción con apropiada y original arquitectura que desde su majestuosa fachada, ante la que hay que descubrirse por la severidad y diáfana expresión de sus representativas imágenes: Padre Jesús y la Virgen de los Dolores, hasta el más ínfimo y recóndito espacio interior, en una antológica sucesión de cuadros sagrados, alegorías y pinturas de sus veneradas imágenes.
 
     Un luminoso arco iris con bellas pinceladas de arte, color y espiritualidad, que dan al conjunto el empaque y la perspectiva de un museo.
 
     Sensación que se multiplica en la parte superior con el señorial espacio de la Sala de Actos y Reuniones, presidida por la primera Virgen de los Dolores, preciosa imagen, que se procesionó en Alhaurín de la Torre.
 
     Y ahí, en ese espacio vital, llama poderosamente la atención, la elegancia y perfecta disposición del mobiliario que la embellece, en cuyos compartimentos están guardados, debidamente protegidos y colocados, los ornamentos sagrados de las imágenes, reliquias, donaciones, vestuarios y demás enseres procesionales, meticulosamente relacionados.
 
     Es el momento oportuno para felicitar al principal autor de semejantes virguerías: el genial artesano lugareño, Morao de alto copete: Santiago ?El Turrano?, un manita bien dotado, yo diría que un artista como la copa de un pino: A Dios lo que es de Dios y a este Santiago lo que le corresponde.
 
     En definitiva, un Patrimonio Espiritual, sentimentalmente incalculable; un tesoro para la eternidad, que no hay en el mundo quilates para pagarlo.
 
     Debo significar, al respecto, que con antelación a estas fechas había visitado la Casa-Hermandad, pero amigos no es igual, aunque parezca lo mismo, una visita ordinaria que una visita selectiva, máxime si, como es mi caso, se hace acompañado de un veterano cofrade Morao hasta los tuétanos, como es Sebastián González Moreno, al que agradezco el tiempo que me dispensó y los conocimientos que me facilitó.
 
     Es notorio, por evidente, señoras y señores, que por esta atalaya han ?pasao? gente de todas las clases sociales: del mundo de la cultura y la oratoria; de la milicia en diferentes rangos; de la experiencia y el conocimiento; de la Iglesia en grado sacerdotal y excepcionalmente, otras con la aparentemente simple pero sublime etiqueta del bienaventurado moraismo local.
 
     Es el caso de Mari Petra Pérez, Maria Dolores Rando y Loli Luque, tres lugareñas con auténticas patentes Torrealhaurinas que a través de sus pregones dejaron constancias del porqué de sus sentimientos al unísono de los latidos de sus corazones.
 
     El pregón de Mari Petra Pérez, de alto nivel intelectual, hay que valorarlo analíticamente como una síntesis cristiana-cultural magistralmente desarrollada.
 
     Maria Dolores Rando abrió su particular recipiente de la ternura y el amor con un sentido pregón intitulado ?Carta al Cielo?.
 
      Una ?Carta al Cielo? cuya destinataria era su madre, ?Dolorcita la de Tobalo? que en gloria esté. Una histórica morá espejo donde se miran sus cuatro hijas y todos sus descendientes.
 
     Y Loli Luque: La fidelidad y modestia personificadas y puestas de manifiesto en las actividades de la hermandad con su omnipresencia y generosa entrega.
 
     Créanme: Esta mujer me emocionó y me dio mucho que pensar tras oírle su pregón.
 
     Sabido es que Loli padeció una delicada dolencia que afortunadamente superó; superación que ella, plenamente convencida, atribuye a la intercesión de Nuestro Padre Jesús como gracia y respuesta a las plegarias que instó al Divino Redentor.
 
     O sea, que sin hacer explícita mención de la palabra adecuada al fín deseado, con emotividad y no menos apasionamiento en su pregón, se introdujo en el glorioso santuario de la Fe.
 
     La Fe, consustancial al cristianismo y consorte inseparable del amor, es el supremo atributo al que nos aferramos cuando la enfermedad, la desesperanza, o la fatalidad, nos sorprende con sus malas pasadas.
 
     La Fe, evidentemente, mueve y remueve los más insospechados secretos y  misterios de las sensaciones humanas.
 
     Una persona sin Fe, es un ser amorfo, sin personalidad, que cabalga insensible por los complicados vericuetos de la vida.
 
     Y ¿Cómo?..... Pues así lo diría el Poeta:
 
                Como una estrella sin brillo.
                Como un cuadro sin color.
                Como una fuente sin agua.
                 ¡Cómo un almendro sin flor!.
 
     Desde que asumí el compromiso de pregonar a los Moraos he tenido en mente, por las razones antes expuestas, saldar la deuda de gratitud que había contraído con esta Hermandad, al tiempo que ofrecerle el espíritu y la letra de este pregón, como afectuoso homenaje, a todos y cada uno de los Hermanos Cofrades, sin excepción, a los que están y a los que se fueron para siempre, pero que siguen presentes en la memoria y en el recuerdo de los demás.
 
     Démonos todos por aludidos y aquí Paz y siempre Gloria.  
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