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Pregón D. Cristobal Castillo Castillo

PREGÓN 2006
HERMANDAD  DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO DEL PASO Y MARIA SANTÍSIMA DE LOS DOLORES
ALHAURÍN DE LA TORRE 
Semana Santa  2006 
PREGONERO :  D. Cristóbal Castillo Castillo
 
11 de marzo del 2006.
                    
                                     LA VIDA DE UN COFRADE
 
           Muy buenas noches y bienvenidos al vigésimo primer pregón de Semana Santa. Excelentísimo Señor Alcalde, Hermano Mayor de esta Real Hermandad, Hermana Mayor de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y Nuestra Señora de la Soledad, Hermano Mayor de la Cofradía de Jesús a su entrada en Jerusalén y la Virgen de la Esperanza, Hermano Mayor del Santísimo Cristo de Vera Cruz de Alhaurín el Grande, Cofradía de Nuestro Padre Jesús de Alhaurín el Grande, Cofradía de Nuestro Padre Jesús de Churriana, Señor Cura Párroco, resto de autoridades, amigos todos, señoras y señores.
 
         Permítanme mis primeras palabras de agradecimiento al anterior pregonero, don Salvador Gómez Sánchez, por su presentación hacia mi persona y elogiándole por su emotivo pregón del 2005. Gracias Salvador.
 
            Allá por un lejano mes de abril ví la luz por primera vez en este maravilloso pueblo de Alhaurín de la Torre, en plena primavera y Semana Santa por excelencia.
Mi madre morá, aunque no hermana, devota de Nuestro Padre Jesús y la Virgen de los Dolores. Mi padre verde, del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y Nuestra Señora de la Soledad, no tenía más remedio que ser cofrade por los cuatro costados. Por eso les doy las gracias a ambos porque sin ellos no hubiera sido posible estar esta noche con todos ustedes.
 
            Desde mi humilde opinión, cofrade se nace, no se hace y eso creo que fue lo que le pasó a éste que les habla. Desde muy pequeño iba de penitente con mi madre y mi hermana mayor con un trozo de vela alumbrando a Nuestro Padre Jesús.
 
            Desde los quince años, pertenezco a esta Real Hermandad, lo más emocionante que se puede vivir a lo largo de los años porque lo que se hace con devoción y amor hacia nuestras imágenes no pesa el trabajo, el sueño ni nada que se le parezca, cuando se está rodeado de cofrades y amigos, tanto monta, monta tanto.
 
             Aquí, en Alhaurín de la Torre, estamos más o menos al cincuenta por ciento de moraos y verdes, como ya es sabido por todos ustedes. En mi casa todos somos cofrades, mi señora verde, mis hijos moraos, y por supuesto el que les habla. Mis hijos desde pequeños, cuando apenas podían andar, los dos se vestían de nazarenos, acompañados por su madre. Mi hija todavía sigue, mi hijo en estos momentos ocupa mi puesto en el trono de la Virgen de los Dolores.
 
             A la edad de quince años, fui portador u hombre de trono, como se dice por aquí. Aquel año se procesionaron las dos imágenes en un mismo trono.
Al año siguiente pasé al trono de la Virgen de los Dolores, a la cual he llevado con mucha devoción durante veintidós años sobre mis hombros. Actualmente, tengo el gran honor de ser su mayordomo, por todo ello, gracias Virgen de los Dolores.
 
          Los tronos antiguos eran obra del imaginero Pedro Pérez Hidalgo y el retablo u hornacina de Rafael Ruíz Liebana, ambos malagueños. Los actuales tronos se han realizado en Sevilla. El de la Virgen de los Dolores por los hermanos Ramos de Rivas y el de Nuestro Padre Jesús por Juan Manuel Martín García.
 
          Esta Real Hermandad es centenaria. Hay datos de su existencia allá por 1740, aunque hubo un largo período que no estuvo declarada como tal.
Desde 1946 hasta la fecha existe como Hermandad de los moraos. En el año 1993 se inauguró el Museo Casa Hermandad, siendo presidente don Juan Gónzalez Colorado. Gracias Juan.
 
          En el año 1999 celebramos el cincuenta aniversario de Nuestro Padre Jesús. En ese mismo año tuvimos el honor de liberar un preso, al igual que la Cofradía de Jesús el Rico en Málaga, la única que tiene ese honor a nivel nacional cada Miércoles Santo.
 
          Todos los años se recuerda desde aquí a todas y todos los que ya no están entre nosotros, aunque estoy completamente seguro, al igual que todos ustedes que desde arriba nos están viendo.  A todos ellos gracias por haber pertenecido a Nuestra Real Hermandad.
 
          A lo largo de mi trayectoria en la Hermandad de los Moraos, he conocido a muchos hermanos mayores. Es momento de agradecerle a todos ellos su confianza hacia mi persona, y ellos son: Juan Garrido Herrera, Francisco Ruíz Alcázar, Antonio Tomé Martínez, Manuel López Luque, Antonio Vázquez Martín, Juan José González Díaz, Ignacio Rebollo López, Alfonso García Rueda, actual presidente,y los ya fallecidos, Juan Benítez Navarro, uno de los fundadores de esta Real Hermandad, y Juan González Colorado.
     
Ya está aquí un año más la primavera y con ella  la Cuaresma. Se empieza a oler el azahar e incienso. Los corazones cofrades aceleran su ritmo de palpitación, después de un año intenso de muchas horas de trabajo para verlo recompensado en nuestra semana de pasión.
 
         La Semana Santa Alhaurina se está convirtiendo en los últimos años en una de las de más resonancia de las provincias. En la actualidad contamos con tres cofradías, Pollinica, Moraos y Verdes, Domingo de Ramos, Jueves y Viernes Santo respectivamente, y conjuntamente el Domingo de Resurrección.
 
        No nos podemos olvidar del Solemne Via Crucis de Nuestro Padre Jesús Nazareno por las calles del Barrio Viejo en el primer sábado de Cuaresma.
 
        En la noche del Lunes Santo llevamos a cabo Nuestro Santo Traslado de las imágenes a sus tronos, con la luz tenue de las archetas con sus velas. 
A su paso por el retablo u hornacina se venera al Santísimo Cristo de la Vera Cruz y Nuestra Señora de la Soledad, al igual que en la tarde del Viernes Santo el Cristo de la Vera Cruz venera a su madre, la Virgen de los Dolores antigua, que se encuentra en nuestra capilla casa hermandad.
 
        Llegamos a la noche del Miércoles Santo. Un gran número de hermanos y hermanas están toda la noche en la iglesia, adornando y revisando los tronos tanto del Nazareno como de la Virgen. Cada detalle, que no se olvide ninguno. Adornos florales y sujeción de varales.
 
         Flores blancas y rosas para la Virgen, claveles rojos y lirios moraos para el Nazareno. Esa noche el ritmo de trabajo es frenético para que todo esté perfecto. Al mismo tiempo, mirándoles a la cara, pidiéndoles que nos haga buen tiempo, tanto el Jueves como los demás días, aunque los últimos años nos cayó algo de lluvia.
 
         Y llegó la noche del Jueves Santo. Las bandas de música y cornetas y tambores en la plaza de la iglesia se van colocando esperando que se abra la puerta en la noche del Jueves Santo.
 
         Ya se abrió la puerta y Nuestro Padre Jesús por el pasillo central viene andando con sus ciento veinticinco hombres que lo van portando con sus cuatro faroles y otras tantas palmeras. El pueblo entero lo está esperando.
 
         Hacia Calle Cantarranas está girando, despacio, esperando a su madre que por la puerta de la iglesia va asomando. Otros ciento veinticinco hombres la van llevando.
 
         La procesión va avanzando, hacia Calle Málaga está entrando, con un ambiente multitudinario.
 
          A la plaza de San Sebastián va la procesión llegando para empezar su particular calvario, la cuesta de Calle Álamos. Entre vítores y aplausos, pétalos de flores desde todos los balcones le van tirando. Alguna que otra saeta ya le han cantado.
 
           Y llegó al Chorrillo, calle morá por excelencia. Una lluvia de flores le siguen tirando.
 
              Hacia Calle Juan Carlos está girando, con paso lento y sereno se acercan a la plaza de nuevo.
 
            Ya está Jesús en la plaza, cansado de llevar sobre sus hombros el madero, que tan pesado es para su cuerpo.
 
            A lo lejos se ve a su madre, con paso lento y sereno, más o menos en la casa del Pepe el Confitero. Sabe que la está esperando su hijo y Alhaurín de la Torre entero.
 
            Llegó el gran momento del encuentro. Nuestro Padre Jesús va a bendecir a todo el pueblo. Tambores y cornetas están tocando, los tronos se están meciendo, a hombros, a pulso, al cielo con ellos que la luna y las estrellas nos están iluminando.
 
            La emoción nos invade, con lágrimas y rezos, que más puede decir un alhaurino. Ahí queda eso.
 
            La procesión se forma de nuevo. Es la hora del encierro. Calle Málaga abajo, con paso lento a su templo.
 
             Cuando ya estamos dentro entre saludos, abrazos y besos los miramos a la cara e interiormente le pedimos que el año que viene volvamos a verlos.
 
             Este pregón toca a su fin. Para mi ha sido muy difícil estar esta noche aquí. Permítanme recordar a mi madre que con nosotros ya no está. Sólo me queda decir:
 
¡ VIVA NUESTRO PADRE JESÚS! ¡ VIVA LA VIRGEN DE LOS DOLORES!
 
¡ VIVA LOS MORAOS!
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