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Pregón D. Manuel Ortega

PREGÓN 2003
HERMANDAD  DE NUESTRO PADRE JESUS NAZARENO DEL PASO Y MARIA SANTISIMA DE LOS DOLORES
ALHAURÍN DE LA TORRE 
Semana Santa  2003
PREGONERO :  MANUEL ORTEGA
 
EL TRASLADO
 
Para mí la Semana Santa es uno de los momentos más importantes del año. Es la hora de mirarse por dentro... y la hora de hablar con él... él... nuestro señor. y es también hora de poner en orden nuestros pensamientos.
 
Por eso de todos los actos en torno a la conmemoración de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo... el traslado es el que más me conmueve.
 
Vamos a sacar las imágenes de su altar... y vamos a colocarlas en sus tronos... para que como cada año, paseen por su pueblo.
 
La iglesia está llena de cofrades que trasiegan continuamente. Los unos ocupados en la preparación de los tronos y los más... (el público)... testimoniando con su presencia, que ellos forman parte de ese acto.
 
Sentado en mi banca, observo a una mujer, que permanece de pie, muy cerca del altar de nuestro Padre Jesús, absorta... con la mirada perdida en sus pensamientos... como en trance. Parece simplemente estar allí, como tantos otros, como yo mismo, pero me doy cuenta de que hay algo más... está ocurriendo delante de mis ojos... esa mujer... está hablando con Dios... ¡y me gustaría tanto participar en la conversación¡
Ella está serena... dejando que las lagrimas desciendan por sus mejillas, sin hacer ningún esfuerzo por limpiarse, hablando sin palabras... repite sin cesar una frase, ¡¡cuida de él, padre mío¡¡ ¡¡cuida de Él, Señor¡¡ ¡¡cuida de Él¡¡... como una letanía monótona... casi sin entonación.
 
De pronto las luces se apagan y varios hermanos entran en el altar para preparar el traslado. Sacan la imagen de nuestro señor y la depositan en unas andas pequeñas para conducirlo hasta su trono.
 
La iglesia está en silencio.
Cada uno de nosotros está en silencio y expectante.
Y el silencio se apodera de todo.
Al pasar la imagen delante de mí, solo acierto a decir... ¡Jesús mírame¡... Yo quisiera decirle tantas cosas... pero ni si quiera las ideas acuden a mi mente... y solo acierto a repetir una y otra vez ¡Jesús, mírame¡... Y lo veo marchar con una inmensa pena... como si hubiese perdido la oportunidad de estar con Él a solas... Y de pronto me siento a mi mismo hablándole...
 
SAL DE TU ENCIERRO JESÚS
QUE TU PUEBLO ESTÁ ESPERANDO
CON SEIS VELAS ENCENDIDAS
QUE TE VAYAN ALUMBRANDO.
 
EL AROMA DEL INCIENSO NOS ENVUELVE
COMO UN MANTO DE ORACIONES MURMURADAS
Y LA EMOCIÓN NOS ANUDA LA GARGANTA
QUE SE SECÓ ESPERANDO TU LLEGADA.
 
¡YA SE ABREN LAS PUERTAS DE TU CLAUSTRO¡
¡YA COMIENZA A ASOMAR JESÚS AMADO¡
¡ENTRA EN TODOS NUESTROS PECHOS PADRE MIO¡
¡QUE TENEMOS TU LECHO PREPARADO¡
 
Entonces... me arrodillo... y cierro los ojos y comienzo a orar... y pierdo la conciencia del tiempo.
 
De pronto un sonido seco y brusco me devuelve a la realidad... y las voces y el murmullo de los feligreses comienza a elevarse.
 
Un golpe que probablemente a dado algún hermano para afianzar la imagen en el trono ha sido la causa, pero la gente sigue aumentando el tono de sus murmullos... y yo miro el rostro de nuestro padre Jesús y adivino en él un gesto de dolor... y sólo acierto a decir (bajito) Silencio... Silencio por su dolor, Silencio...
 
¿Qué no veis como le duelen sus heridas?
¿Qué no veis como se clava su corona?
(MÁS FUERTE) ¿Qué no veis que aunque sea dios está sufriendo al ser también persona?
 
¡QUÉ IMPOTENCIA JESÚS DE NO AYUDARTE¡
¿QUÉ PODRÍA YO HACER PARA AYUDARTE?
¿QUÉ PODRÍA YO HACER PARA ALIVIAR TU SUFRIMIENTO?
COMPARTE TU DOLOR CON MI PERSONA... DESCARGA EN MÍ PARTE DE TU TORMENTO.
 
POR SU SANGRE DERRAMADA POR LA CRUZ QUE HA DE LLEVAR HASTA EL CALVARIO.
POR LOS CLAVOS QUE HAN DE HORADAR SUS CARNES.
POR EL LIENZO QUE LE ESPERA EN EL SUDARIO.
 
... SI YO FUERA AGUA QUE A TI TE LAVARA
... SI YO FUERA MANTO QUE A TI TE CUBRIERA
... SI YO FUERA MADRE QUE A TI TE ACUNARA COMO SI MI NIÑO PEQUEÑITO FUERAS...
 
Mis ojos.. se fijaron entonces en aquella mujer de antes y que ahora estaba junto al trono... al extremo de un varal. Aun tenia la misma mirada perdida, y parecía seguir repitiendo la misma letanía ¡Cuídale Señor¡ ¡Cuídale Señor¡ Ella se disponía a cantar una saeta. Todos los que estaban a su alrededor esperaban atentos.
 
La mujer abrió su boca. cogió fuerzas, apretando con su mano blanquecina el varal del trono, pero la voz se le amontonaba en la garganta sin querer salir... y al final en un quiebro desordenado (cantando) ay... ay... ay...
 
 
Aquel ¡ay! se derramó por toda la iglesia como un manantial caliente, que bañaba nuestros corazones... y al final de la saeta un ole atronador estalló inundándolo todo, desde el altar mayor ala puerta...
 
Detrás del primer ¡ay! vinieron otros que como palomas se iban posando sobre el trono de nuestro padre Jesús, haciendo brillar sus potencias, resaltando el oropel de los bordados de su túnica y aprestando los lirios y claveles de la alfombra candente del trono de nuestro padre.
 
... Y de nuevo el murmullo y el desorden. Aquella saeta fue como el rompan filas del ejercito o como el ?podéis ir en paz? de la santa misa. La gente comenzó a salir de la iglesia y solo quedamos algunos rezagados.
 
Yo también me dispuse a marcharme, y acercándome al trono, mirando a nuestro padre, sólo acerté a decirle ¡Cuánto te quiero Jesús mío¡
 
¡Todo parecía tan fresco¡ Era como si aquella saeta y todo el amor de este pueblo que quiere tanto a Jesús, se hubiese convertido en una lluvia de roció fino que aprestara aun más si cabe la belleza de aquel momento.
 
En silencio me marché a mi casa... y en silencio entré en ella, y en silencio estuvimos toda la noche... Jesús y yo.
 
JUEVES SANTO
 
El Jueves Santo amaneció nublado y comenzaron los miedos y el pedirle a Dios un buen día para nuestros propósitos. Por la tarde dispuse en la mesa el arroz con leche con castañas y miel de caña, las tortillitas de bacalao y algunas otras viandas para la familia y por si algún amigo se presentaba y me bajé al pueblo. Después de deambular por varios lugares, me fui a recibir a las bandas a la puerta de Antonio ?el del garaje?. Llegaron como siempre, ruidosas, con los nervios a flor de piel y haciendo sudar a sus jefes la gota gorda para poner orden.
Sus trajes salpicaban de color la calle, y me pareció el anuncio, tal vez por este detalle multicolor, de que llegaba la primavera.
La ultima en llegar fue la legión, la mas esperada. Marciales, con sus camisas semiabiertas y capaces de llenar de sueños las cabezas de tantas mozuelas... y no tan mozuelas... y al son del novio de la muerte, marcharon hacia la plaza, para lucirse, antes del desfile procesional.
 
Cuando bajaba por la Calle Álamos me tropecé con dos primeras mantillas. Hermosas, con sus peinetas de carey, sus trajes negros cubriendo las rodillas, como debe ser, porque representan que van de luto por nuestro Señor, y la mantilla cayendo por sus hombros, como una cascada azabache que enmarca sus caras hermosas con las blondas del encaje.
 
¡QUE BONITA ES LA MANTILLA!
¡CÓMO SE CONVIERTE EN REINA
AL LUCIRLA UNA CHIQUILLA!
ENTRE LAS BLONDAS DE ENCAJE
DE LA MONTILLA ESPAÑOLA
LOS OJOS NEGROS DESTACAN
COMO LA ESPUMA EN LAS OLAS.
 
LABERINTOS SUS BORDADOS
EN EL TUL DE LAS MANTILLAS
QUE SE DERRAMAN FORMANDO
UN JARDÍN DE MARAVILLAS.
 
¡QUE HERMOSAS VAN LAS SEÑORAS
SIN QUE IMPORTE LA EDAD
LUCIENDO PEINA Y MANTILLA
PRESUMIENDO AL CAMINAR
RECATADAS Y RISUEÑAS
COMO PEGA A UNA MUJER
PORQUE ELLAS SON NUESTRAS REINAS
Y LO HAN DE PARECER.
 
CON EL ROSARIO EN LA MANO
PARA BENDECIR A DIOS
Y UNA ROSA EN EL ESCOTE
QUE VA A SER MI PERDICIÓN.
OLIENDO A JARDÍN MORUNO
¡CÓMO HUELE UNA SEÑORA!
Y ENVUELTA EN ENCAJES NEGROS
LA MUJER, LA EMPERADORA.
CUANDO SE VISTE DE FIESTA
LE CAMBIAMOS EL COLOR
EN LOS TOROS, EN LAS FERIAS
O ?PA? LA RESURRECCIÓN.
SE PONGAN COMO SE PONGAN
¡QUÉ BONITA ES LA MANTILLA!
QUE TRANSFORMA A LAS MUJERES
DE MUJER A MARAVILLA.
 
Después de echarles un piropo, que también pega, esa costumbre tan española en la Semana Santa, me fui a la plaza, y apenas si llevaba dos minutos, me encontré a un morao, y gran amigo mío, que me pidió que fuéramos a la iglesia para ayudarle a poner no sé que cosa, y hacia allí nos fuimos.
Y allí estaba El, tan majestuoso, tan resignado, tan potente en su sudor que daba miedo y jubilo a la vez, y me quedé mirándole de nuevo, y hasta se me olvidó lo que había ido a hacer, para recrearme en su contemplación.
Nuestras miradas se cruzaron y sentí un puñal que me traspasaba al recordar su dolor, y sin hacerme ningún reproche me decía:
Siempre estaré aquí, esperando tu visita, todos los días del año. ?Todos los días del año?. Ven a verme cuando sientas dolor, que yo lo aliviaré, cuando esté intranquilo, porque yo te calmaré,... y cuando estés alegre, comparte tu alegría conmigo porque yo me alimento de esa alegría.
 
... y después, ante mi señora, ante mi madre hermosa de los Dolores... recé un Avemaría y besé su manto hermoso.
 
Más tarde ya estaba la procesión en la calle, sentí el júbilo de mi pueblo, observe la cara de los mil forasteros que nos visitan en ese día, me estremecí con las saetas que brotaban de los balcones y de las esquinas. Me bañé en la música de las diferentes bandas y recree mis ojos en los viejos, con la imagen de los nazarenos y las mantillas, me embriagué con el olor de la cera quemada y el perfume de los claveles de los tronos... y en una parada, cuando los hombres de trono se aliviaron de su tan pesada carga pensé...¡Que amor tan grande el de estos hombres por mi Señor! ¡Con qué alegría soportan el peso del trono!... y después la campana que dirige al trono sonó... y como soldados adiestrados todos volvieron a su lugar... y al unísono lo elevaron haciendo temblar la noche.
 
ALZADLO CON CUIDADO POR FAVOR
QUE NO AUMENTE SU DOLOR CON LAS MECIAS
SUAVEMENTE, CON GRACIA Y CON AMOR
COMO MECEN LAS MADRES A SUS CRIAS.
 
PORTEADOR ORGULLOSO EN TU SENTIR
DE LLEVAR SOBRE TUS HOMBROS AL MESIAS
Y AUNQUE SIENTES EN TUS CARNES EL DOLOR
ES MÁS GRANDE TU AMOR Y VALENTÍA
 
ARRIBA CON NUESTRO PADRE JESÚS DICE UNA VOZ
Y LOS BRAZOS LO ALZAN EN LA NOCHE
Y CIEN VECES REPITEN ESA ACCIÓN
SIN QUE SALGA DE SUS BOCAS UN REPROCHE
 
EL DÍA QUE ESTEIS ANTE EL SEÑOR
CUANDO HAYAIS ACABADO VUESTRAS VIDAS
ÉL PAGARA CON CRECES ESE AMOR
Y CALMARÁ EL DOLOR DE LAS HERIDAS
 
HERMANO, HOMBRE DE TRONO, TE JURO QUE ES VERDAD
QUE ÉL NO SE QUEDA SIN PAGAR DEUDA NINGUNA
Y EL ESFUERZO QUE HACEIS RECORDANDO SU PASIÓN
SERÁ COLMADO CON LA MAYOR FORTUNA
 
Y SERÁ ÉL EL QUE OS ALCE HASTA LOS CIELOS
CON SU PERDÓN INMENSO OS DARÁ LA BIENVENIDA
Y UN TÁLAMO DE GOZO OS BRINDARÁ
CUANDO LLEGUE LA HORA DE VUESTRA NUEVA VIDA
 
PORTEADORES CON JUBILO ANUNCIAD
QUE SOIS LOS PAJES DEL REY DEL UNIVERSO
Y CUANDO ESTEIS EN SU REINO ÉL OS DARÁ
LO QUE NO ALCANZO A EXPRESAROS CON MI VERSO
 
¡Que difícil de comprender resulta, que hombres y mujeres, que en sus vidas cotidianas, de delaten en la lucha de la subsistencia, cuando llegan estos momentos sublimes de adorar a Dios, de expresarle nuestro cariño, cada uno a su manera, nos transformemos en ramos de flores, maravillosos, multicolores. Que nos entreguemos a Él en cuerpo y alma sin resistencia, en la máxima expresión del altruismo y le digamos con la misma inmensa humildad con la que nuestra madre María le dijo al ángel: Hágase en mí tu voluntad.
 
Pero poco a poco se desgranaron las horas del Jueves y cerca de las dos de la madrugada me encontré en el lugar desde el que veo siempre la bendición. La puerta de la Administración de lotería de la Plaza.
 
EL JUEVES SANTO EN LA PLAZA
TOMAN VIDA LIRIO Y ROSA
SON NUESTRO PADRE JESÚS
Y SU MADRE DOLOROSA
 
ÉL LA MIRACON UN DOLOR INMENSO
ELLA LO RECIBE Y AGUANTA SU MIRADA
TOMAN VIDA LAS FIGURAS EN SU TRONO
ANTE UN PUEBLO QUE SE ESTREMECE Y CALLA.
 
JESÚS:
MADRE, CÓMO ME DUELE TU DOLOR
¡CUANTA AMARGURA¡
SI EL PRECIO DEL PECADO LO HE DE PAGAR YO...
¿NO ES BASTANTE EL DOLOR DE MI TORTURA?
 
MARIA:
HIJO MIO¡ MI JESÚS¡ CÓMO TE HAN PUESTO¡
TU CABEZA DE ESPINAS CORONADA,
TU DULZURA HUMILLADA CON LA CRUZ
Y TU SANGRE POR LOS HOMBRES DERRAMADA.
 
JESÚS:
MADRE MIA ¡QUÉ DULCE TU MIRADA!
A PESAR DE QUE NADIE A TI TE AMPARA
A PESAR DE LOS PUÑALES DE TU PECHO
Y LAS LAGRIMAS QUE CORREN POR TU CARA
MARIA:
MI JESÚS, ¡QUÉ DULCE TU MIRADA!
A PESAR DEL TORMNTO QUE TE HAN DADO
A PESAR DE LA SANGRE QUE TE BROTA
Y SABER QUE SERAS CRUCIFICADO.
 
JESÚS:
¡MADRE! COMO ME GUSTARIA REFUGIARME EN TI
Y APOYAR MI CABEZA EN TU REGAZO
Y LLORAR COMO HOMBRE MI DOLOR
BUSCANDO LA CARICIA DE TU ABRAZO.
 
MARIA:
HIJO, CÓMO ME GUSTARIA PODERTE CONSOLAR
Y METER EN MI PECHO TUS DOLORES
TUS HERIDAS PODER ACARICIAR
Y UNGIRTE CON LA ESENCIA DE LAS FLORES
 
JESÚS:
¿POR QUÉ PERMITES PADRE QUE AUMENTE MI DOLOR
CON LA VISIÓN DE MI MADRE ATORMENTADA?
¿NO ES BASTANTE PARA DARNOS TU PERDÓN
EL PRECIO DE MI SANGRE DERRAMADA?
 
MARIA:
¿POR QUÉ SÓLO ES MI HIJO EL QUE TIENE QUE PAGAR?
¿POR QUÉ PERMITES QUE SE SIENTA ABANDONADO?
DEJAME QUE PARTICIPE EN SU PASIÓN
QUE MUERO CON SU MUERTE, PADRE AMADO...
 
(SE MARCHA MARIA)
 
JESÚS:
SI ES TU HIJO EL QUE TIENE QUE MORIR
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS DE ESTOS SERES
POR QUÉ CONSIENTES QUE SANGRE EL CORAZÓN
DE LA MÁS PURA DE TODAS LAS MUJERES.
 
El paso de nuestro padre Jesús, se va perdiendo camino de la iglesia para encerrarse hasta el próximo año. Y yo, me siento como atado a mi esquina, sin voluntad para moverme de aquel lugar...
 
Y entonces el trono de Maria Santísima de los Dolores llega a mi altura.
Yo busco en los ojos de nuestra señora un gesto de dolor, y sólo encuentro un gesto de gozo, porque su corazón está lleno, colmado, del amor de su pueblo.
 
Un pueblo que durante su paseo la ha llenado de besos, de piropos y de amor. Trocitos de amor que como pétalos de rosas fragantes, se han pegado en su palio para acompañarla en su camino... y por eso en vez de un gesto de dolor, sólo veo un gesto de dulzura. Una grandísima dulzura que nos dará la esperanza ante las adversidades de la vida y ante tanta hermosura sólo cabe decir ¡Cuánto te amo madre mía!
 
TE LLEVO PRESA
METIDA EN MIS ENTRAÑAS
TUS LAGRIMAS ME SIRVEN DE CONSUELO
¡ESTOY TAN LLENA DE TI, MI MADRE HERMOSA!
QUE NO SÉ QUÉ SIENTO MÁS
SI GOZO O DUELO.
PORQUE DE GOZO ME LLENO EN TU PRESENCIA
Y TU DOLOR ACONGOJA MI CORDURA
Y NO ACIERTO A COMPRENDER LA MESCOLANZA QUE SIENTO DE ALEGRIA Y AMARGURA
ME GUSTARIA SER EL TRINO DE UN JILGUERO
PARA ALEGRARTE LAS HORAS DEL SILENCIO
O SIQUIERA EL OLOR DE UNA AZUCENA
QUE PERFUMARA TU CORAZON INMENSO
 
Y no es folklore esto que sentimos ¡No!
Este rompérsenos el corazón al tocarle los mantos. Esta necesidad de vivir en la pasión sacando en procesión a nuestros santos.
Eso es... sentir de andaluz, y como andaluces querer de una manera; y querer ayudarle con su cruz como si cada uno de nosotros... el cirineo fuera.
 
... Y también se aleja el trono de nuestra señora de los dolores y continúan los ¡vivas¡ a su paso y se escuchan más saetas... las últimas, antes de recogerse. Y va volviendo el silencio y la quietud, y yo regreso como ayer, en silencio, a mi casa. Y en silencio entro en ella. pero al volver la cabeza buscando a mi Jesús. No lo encuentro. Y no lo encuentro porque esta noche, seguramente él quiere estar en el calor del pecho de su madre.
 
Nada más señoras y señores. Muchas gracias por haberme permitido compartir con todos vosotros el amor que siento por Jesús y por la santísima virgen.
 
Buenas noches y muchas gracias.
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