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Pregón Dña. Loli Rando Ríos

        Distinguidas Autoridades
 
        Apreciable Hermano Mayor y miembros del Cabildo de nuestra Real Hermandad.
 
        Bienvenidos sean los Hermanos Mayores y Representantes de las distintas Cofradías que con su presencia nos honran esta noche.
 
       Y cómo no, buenas noches a todas las personas, amigos, hermanos y simpatizantes de nuestra Cofradía.
 
        Quiero comenzar este Pregón recitando el Padre Nuestro que el poeta y escritor de nuestro pueblo D. Salvador Benítez escribió para Ntro. Padre Jesús y que fue leído por su esposa y pregonera del año 1994 Dª María Petra Pérez Gallego. A mí me llegó al corazón y dice así:
 
         Padre Nuestro Jesús Nazareno
         Santificado sea ese tu nombre tan hermoso.
         Venga a nosotros tu Reino de amor
         Y hágase, señor, tu voluntad
         Aunque no la entendamos,
         Así en la tierra como en el cielo.
         Danos nuestro pan de cada día
         Y enséñanos a compartirlo.
         Perdona nuestras muchísimas ofensas
         Contra ti y contra nuestros hermanos
         Como nosotros nos esforzamos por perdonar
         A los que nos ofenden.
         Y no nos dejes caer en las tentaciones que nos acechan
         Y líbranos del mal. "
 
        Cuando mi amiga Mª Petra aceptó ser la pregonera de aquel año, como mujer me llenó de orgullo. Pensaba que lo de ser pregonero era asunto sólo para hombres con mucha cultura, escritores o poetas. 
 
        En mi modestia pensé que al igual que ella, yo también tenía parte de mi vida dedicada a trabajar para la Real Hermandad y muchas vivencias que contar. Al igual que muchos de vosotros soy una pequeña parte de la historia de nuestra Real Hermandad. En ella me registro con el número 12. Así que pensé que también podría ser pregonera, por lo que decidí dar este paso. Espero que os guste, en él he puesto mi corazón.
 
        Mi pregón lo he titulado " Carta al Cielo". No es sólo un homenaje hacia la figura de mi madre, sino también para todas las madres, padres y seres queridos que nos enseñaron a dar nuestros primeros pasos dentro de la Real Hermandad.
 
        Querida Mamá, cuando esta carta te llegue yo estaré subida en un escenario, toda nerviosa y con un temblor de piernas que parecerá que vaya a dar un concierto de zapateado. Pero mi corazón y la responsabilidad de dejar el pabellón bien alto como buena morada e hija de “Dolorcita la de Tobalo”, hará que me tranquilice y relate todo cuanto sé, gracias a ti. Sé que te sentirás orgullosa. 
 
       Atrás quedaron duros años para los "moraos" que a veces me es grato recordar porque a ti te veo joven y yo me siento niña. Niña a la que mandabas acompañar a Mª Cañas para vestir a Ntro. Padre Jesús o a la Virgen de los Dolores, unas veces con idea de que aprendiera y otras para que no estuviera sola con los hombres que montaban los Tronos, pues estaba mal visto que una mocita estuviera sola con varios hombres, aunque fuera en la Iglesia. Y allá llevaba a la niña, que no siempre iba con agrado, que a veces se cansaba, que una vez se quedó dormida dentro del Confesionario y a la que despertaron los martillazos que Merino daba para encajar los varales del Trono.
 
        Recuerdo que un año habiéndose acabado las horquillas para el pelo de Ntro. Padre Jesús, María Cañas cogió una de mi cabeza y prendió aquel tirabuzón que no había manera de que quedara sujeto. Pues bien, cuando Jesús llegó a la Plaza de San Sebastián aquel Jueves Santo, yo desde mi poca altura, pero buena vista, veía dicha horquilla, y que por más que te la señalaba, mamá, tú no la conseguías ver. 
 
        Con el paso del tiempo y después de que nuestra Real Hermandad estuvo procesionando el Jueves Santo de Penitencia, le llegó la hora de volver a salir a bombo y platillo. 
 
        Y la niña se hizo mujer, y no recuerdo cómo, ni cuándo me vi con el honor de llevar los cargos de Secretaría, Tesorería y de todo lo que falta hiciera dentro de la Rama Femenina.
 
         En las Juntas de Gobierno yo exponía cuánto tú me decías, yo era tu recadera y tú mi maestra y consejera. Quizás por el qué diría la gente, nunca te hiciste notar dentro de la Real Hermandad, e incluso a veces te mandaba a cobrar aquellas cuotas que eran un poco problemáticas, o a vender aquellas papeletas que sobraban cuando la fecha del sorteo se acercaba. Hasta nos llegó a decir una señora " que tan dura era la madre como la hija", no sé, puede que por pesadas, pero ese año nos pagó la cuota.
 
        Recuerdo aquel viejo frigorífico que desenchufado nos servía de archivo y caja de caudales, allí en una caja de zapatos teníamos el dinero de las cuotas, eso sí, metida en el congelador por más seguridad. De noche contábamos y recontábamos el dinero que  nos faltaba para los jarrones o aquellos estandartes que las monjas de San Carlos nos bordaron  a 75.000 pts cada uno. ¡Qué trabajo costó reunir aquél dinero!
 
        Esta Rama Femenina de nuestra Real Hermandad se iba modernizando poco a poco y hasta motorizando. Tenía yo una moto marca Vespino, que más que moto, parecía un tractor pues en S. Santa cargaba con jarrones, flores, bastones y además con la hermana María Ortega. Solamente teníamos un pequeño problema, era que había años que juntábamos 3 o 4 multas de tráfico de 500 pts que para mí suponía todo un capital; menos mal que Antonio "el Sereno" me echaba una mano en esto de las multas.
       
        Después adquirimos un Seat 600 y una conductora inexperta, Ani Luque, quién miraba para todas partes menos para delante, creo que Nuestro Padre Jesús iba siempre con nosotras porque nunca nos ocurrió ningún accidente serio. Este Seat se cargaba de tal manera que no se podía ver quién iba dentro: flores, ropas, enseres, etc. Con él ya podíamos desplazarnos a Málaga para hacer las compras pertinentes de la fecha. Recuerdo a Anita Rocha apoyada en el quicio de su puerta viendo como nos metíamos en el “Seilla”, disponiéndonos a hacer uno de esos viajes. Ella, como si fuera Ntro. Padre Jesús, nos hacía la señal de la Cruz con la mano.
 
        Existen sueños que rara vez se ven cumplidos pero el nuestro se realizó. Siempre pensábamos que la Real Hermandad necesitaba un cuarto, aunque fuera pequeño, para centralizar todos los enseres, ropaje y adornos, puesto que en las vísperas nos volvíamos locas localizando por aquí o por allí, o para que a última hora no tuviéramos que andar buscando el Rosario de la Virgen o el Cíngulo de Jesús, que con todo amor y respeto, algunos hermanos guardaban en sus domicilios, contando con el inconveniente de que algunos de estos objetos, o baúles enteros, ocupaban mucho espacio, como por ejemplo la Túnica de Ntro. Padre Jesús que ocupaba toda una cama de matrimonio y a la que teníamos que tapar con dos o tres sábanas para que no se le depositara nada de polvo. 
 
        ¡Ya ves como son las cosas!, de un cuartillo soñado se consiguió toda una casa de Hermandad en la que gracias al  trabajo físico de unos hermanos, aportaciones económicas de muchos otros y la recaudación de rifas, se inauguró el día 25 de Septiembre de 1994.
 
        Pienso que he sido afortunada al vivir esta época de la Real Hermandad. Sentí una gran emoción al ver por primera vez a Ntro. Padre Jesús en la Calle a plena luz del día, con flores blancas como símbolo de alegría, en contraste con la noche del Jueves Santo con sus flores rojas, color de la sangre y de la muerte.
 
        ¡Qué día más alegre Mamá! Sé que  tu vecina María Gallego y tú sufristeis la necesidad de poder contar con una casa de Hermandad, sé que ese día estuvisteis presenciando el maravilloso acto de su inauguración y por eso os escribí esta poesía:
 
        Por los balcones del Cielo
        se asomaban dos vecinas
        una llamada Dolores
        y la otra María.
 
       ¿Estás llorando Dolores?
      No María, es el humo de los cohetes
      Que llegan hasta aquí arriba.
 
      ¡Qué día tan lindo nos amanece ¡
      La cosa lo requiere.
 
        ¿Qué pasa que estáis tan alegres?
        Les ha preguntado un Ángel.
 
        Hoy es fiesta en nuestro pueblo,
        Hoy es un día grande,
        Hoy se hace realidad
        El sueño de una Hermandad.
 
       ¿Ves a tus niñas, María?
       Sí, y a las tuyas también, están…….
       Están un poco nerviosas
       Pero sí, muy orgullosas.
 
       ¡Cómo supimos impregnarlas de amor
       Hacia Padre Jesús ¡
 
        ¿Oyes? ya suena el himno de España,
        ¡Cómo me gusta oírlo, me encanta¡
 
        Mira ya sale Jesús
        ¡Qué bonito viene¡
 
         Y de claveles blancos,
        Como yo tanto había deseado
 
         Trae unas llaves en la mano.
         Me recuerda a alguien de aquí lo alto.
 
          ¡Que juventud lo lleva¡
         Parece como si fuera caminando.
 
         Para mí, tres de los muchachos
        Son los más guapos.
 
        ¡Qué lluvia de claveles cae!
        Si pero como son blancos
        Yo diría que está nevando.
 
        ¿Estás llorando Dolores?
        Sí María, de alegría estoy llorando.
 
        De la Procesión hay varios momentos en los que la emoción nos embarga, el más importante es el de la Bendición que Ntro. Padre Jesús hace a su pueblo de Alhaurín de la Torre. En la plaza de San Sebastián Él imparte su Bendición tanto a “Verdes” como a “Moraos”, a Alhaurinos y forasteros, porque cuando Ntro. Padre Jesús da algo, lo da a todos por igual.
 
        Otro momento sin igual es verlo subir por la calle Álamos, cuando el movimiento del Trono y la brisa hacen mover su pelo y la túnica se le pega al cuerpo marcando sus piernas, pareciendo como si realmente fuera subiendo para el monte Calvario.
 
        Aunque yo diría que tiene prisa por llegar a la calle Chorrillo, creo que es su calle preferida. A la entrada lo espera Josefa  la Blanco que con su bracero de incienso le ofrece a Jesús sus fragantes aromas.
 
       Más adelante nos encontramos con “la Margara”, como cariñosamente la llama todo el pueblo. Sus muestras de cariño hacia Él son gritos entrecortados que le salen del alma. La verdad es que después de muchos años sólo le he podido entender: " Nuestro Padre Jesús de mi alma y de mi corazón". Este año y debido a la edad no podrá decirle a Jesús sus cosas.
 
       Mientras esperamos la llegada del Trono de la Virgen de los Dolores, no podemos olvidar un detalle, y que ya es como tradición: Manolo el " Poleón" agasajando a sus amigas moradas con el plato típico de la Semana Santa: bacalao frito y arroz con leche. 
 
          Para los que aún no se han fijado, tienen que observar cómo debido a las luces, la sombra de Jesús se va reflejando en las paredes de las casas, incluso entrando dentro de aquellos dormitorios que dejan  la ventana abierta.                ¡Qué suerte tiene “ el Chorrillo” ¡
 
         Calle morada por los cuatro costados, pocas son las familias que no le tienen devoción a Padre Jesús y a María Santísima de los Dolores.
 
         Calle que para tener, ha tenido y tiene Hermanos Mayores de la Real Hermandad nacidos y criados en ella. 
 
        También es digno de apreciar cómo hace el Trono de la Virgen de los Dolores su salida de esta calle del “Chorrillo”, cómo gira en esa curva para enfilar la calle de Juan Carlos I. 
 
       ¡Qué alegra a la vista la uniformidad de los muchachos, con sus guantes blancos y trajes negros,  llevándola sobre sus hombros al encuentro de su Hijo en la plaza del pueblo!
 
       Nuestra Virgen de los Dolores es muy cantada por sus Hermanas, aprovechando cualquier música para adaptarle unas bonitas letras, como por ejemplo:
 
        La virgen de los Dolores
       lleva en su mano un pañuelo
       para limpiarle los sudores
       a Jesús el Nazareno.
 
       En un balcón de mi barrio
       Saetas le están cantando
       Saetas de plata y oro
       Saetas de puro llanto 
       Y hablando de saetas, no podemos dejar atrás nuestro ramillete de saeteras, y es que la juventud viene pisando fuerte, sin dejar atrás a nuestra pionera Mari Carmen Morales quién de su padre heredó el difícil arte. 
 
       También en la Rama Masculina existen gargantas que tienen el don de saber cantarla, aunque sólo lo hagan por lo "bajini", al oído y a solas ante la Imagen que más adora: Nuestro Padre Jesús Nazareno. Quizás nunca oigamos cantar al hijo de Isabelita Ruiz, Sebastián, pero sí que lo oye Ntro. Padre Jesús.
 
       Nuestra Semana Santa tiene de todo, y por tener, tiene el florecer de las primaveras, por esto sus tronos lucen las flores más bellas que nuestro hermano Sebastián sabe colocarlas con un arte innato.
 
       Son pocas las Hermandades y Cofradías que tengan publicado el libro de su historia, el hermano D. Juan Benítez supo recopilar toda la andadura de nuestra Real Hermandad desde su fundación que data de 1740 hasta nuestros días. Gracias Juan por esa difícil labor que hiciste para orgullo de nuestra Hermandad. Recuerdo que varios días viniste a casa a preguntarme por algunos detalles; tienes que perdonarme si algún día no te atendiera como mereces, pero llegabas a la hora en que el ama de casa preparaba el almuerzo y hasta en una ocasión se me cortó el gazpachuelo. Ya cuando te veía venir optaba por apagar los fuegos.
 
       Presumimos de que nuestra Hermandad ostenta el título de Real, toda vez que su Majestad el Rey aceptó el nombramiento de Hermano Mayor Honorario de la misma en el año 1981.
 
        También podemos presumir de que nuestra Virgen de los Dolores porte la Cruz Laureada de San Fernando y la Medalla Militar Individual, las dos condecoraciones con más prestigio que existe y que fueron donadas por el Hermano Mayor Honorario: Excelentísimo Sr. Teniente General Don Antonio Alemán Ramírez, que Padre Jesús tenga en su Gloría.
 
       Este año la imagen de la Virgen de los Dolores cumplirá sus 25 años de existencia entre la familia “morá”.
 
       También Jesús cumplirá su cincuentenario el próximo año ya que su actual imagen de brazo articulado llegó al pueblo en 1949. Para su bendición fueron elegidos como Padrinos D. Andrés Gómez Rengel y la Señorita Ana Sánchez Aguilar, hoy mi querida suegra.
 
       Mama, ¡Cómo disfrutabas verme bajar por la calle Mesones vestida de  negro, con mi mantilla y tacones altos! Y siempre, a la vuelta del Encierro, ya de madrugada,  me tenías preparada la palangana con el agua calentita y bicarbonato para que mis pies descansaran.
 
       Ya ves mamá, la obra que tu iniciaste, ahora nosotras la continuamos: tus nietos son portadores del Trono de La Virgen de los Dolores, las nietas visten de mantilla, las mismas que compraste como regalo a cada una de tus hijas, y hasta el más pequeño de la familia, tu biznieto de dos años Álvaro ya ha vestido la túnica morá.
 
       Mamá, ya solo resta despedirme de ti, desde aquí te hago este encargo: Ruégale a Ntro. Padre Jesús que cuide de todos nosotros y que dé una larga vida a nuestra Real Hermandad.
 
       Un beso muy fuerte de tu hija, la más chica.
 
       Para finalizar este humilde pregón, voy a rezar a la Virgen de los Dolores la Salve que también escribiera D. Salvador Benítez para Ella.
 
       Dios te salve Sta María de los Dolores
       Llena estás de Gracia del Cielo
       Y de la Gracia de la tierra.
 
       Bendita entre todas la mujeres
       Y bendito es el fruto doloroso y glorioso de tu vientre
 
       Sta Madre nuestra
       Y madre de nuestro Dios.
       Ruega por nosotros pecadores
       Ahora que todavía caminamos
       Y penamos por este mundo.
 
        Y en la hora de nuestra muerte
        Tómanos de tu mano
        Y condúcenos a la presencia
 
        De Jesús resucitado, nuestra esperanza.
        Amén.
 
       Gritad con migo:
       ¡Viva Nuestro Padre Jesús ¡
       ¡Viva la Virgen de los Dolores!
 
       Semana Santa 1998
       Fdo. Loli Rando Ríos
 
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